La marea violeta del fandom ARMY volvió a apoderarse de la capital bonaerense. Tras un histórico primer show en el Estadio Ciudad de La Plata Diego Armando Maradona que incluyó un escenario 360 grados y casi tres horas de espectáculo inmersivo, la vigilia para la segunda presentación del grupo surcoreano se vive con máxima intensidad. Desde temprano, las inmediaciones del predio se transformaron nuevamente en el epicentro festivo del K-Pop, en una jornada marcada por la expectativa masiva, los abrigos improvisados y el monitoreo del cielo platense.
En el programa Palabras más palabras menos por LA CIELO 103.5, con la conducción de Albino Aguirre, el cronista Nicolás Chillón recorrió los accesos para dar cuenta del panorama que rodea al estadio. A pesar de las lloviznas intermitentes, la devoción de las seguidoras no dio el brazo a torcer.
Pasión paraguaya en el frente de la fila
Uno de los retratos más representativos del fenómeno internacional se dio en la cabecera del ingreso hacia el campo. Allí, la primera ubicación está custodiada por una mujer que encabeza un grupo de ocho fanáticas llegadas exclusivamente desde la capital de Paraguay para presenciar el concierto.
“Llegamos a las cuatro de la tarde de ayer y nos vamos turnando entre ocho para aguantar”, relató la entrevistada en el micrófono de la radio. Proveniente de Asunción, explicó que la planificación demandó un esfuerzo previo considerable: “Reservé el hospedaje en La Plata hace como cuatro o cinco meses atrás. Es la primera vez que voy a ver a BTS, mi hija es la fan y yo vengo detrás de ella”.
El sacrificio de aguantar la intemperie se repite en cada metro. Otra seguidora, llegada desde Moreno y recostada sobre cartones en el piso húmedo remarcó que permanecía firme desde las diez de la noche previa: “Fue terrible la noche, nos agarró toda la lluvia pero todo sea por ellos. Nos arreglamos con pilotos, paraguas y mucha garra”.
Filas de 300 metros en los accesos
El móvil radial detalló que la concurrencia volvió a ser masiva en los distintos puntos habilitados. Sobre la arteria de acceso hacia la zona de campo se registraron entre 300 y 400 metros de fila continua de espectadores que pasaron la noche aguardando la apertura de puertas.
Un panorama similar se vivió del otro lado del predio, sobre la bajada de avenida 25 hacia la cabecera sur, donde la columna humana alcanzó entre 200 y 300 metros de extensión. Asimismo, varias carpas permanecieron instaladas sobre la rambla de avenida 32, configurando una vigilia improvisada por cientos de jóvenes.
El negocio de los pilotos contra la lluvia
Con precipitaciones amenazantes a lo largo de la mañana, la venta ambulante se adaptó rápidamente a la necesidad del público. Los puestos informales desplegados en las avenidas linderas hicieron “su agosto” en octubre, con la oferta de impermeables de polietileno.
Mientras en comercio electrónico un pilotín de nylon cotiza en 3.000 pesos, en las afueras del estadio los precios de arranque se posicionaron en 10.000 pesos, alcanzando picos de 20.000 y 30.000 pesos a medida que las gotas caigan con fuerza.
Incluso las bolsas de consorcio reforzadas se convirtieron en un codiciado insumo por 5.000 pesos, en un claro reflejo del libre mercado gatillado por la urgencia climática, según acotó Aguirre.


