En una entrevista que escaló rápidamente hacia la tensión y el escándalo en el programa “Todo no se puede” por La Cielo, el concejal platense del PRO, Nicolás Morzone, detalló los alcances de su denominado “Plan Anti-Fisura”. Lo que comenzó como una propuesta de ordenamiento urbano terminó revelando una visión profundamente excluyente y violenta, donde el edil no dudó en comparar el conflicto de las motos con crímenes de odio y femicidios.
La construcción del “enemigo” urbano
Para Morzone, la categoría de “fisura” funciona como un saco roto donde entra cualquier ciudadano que no encaje en su modelo de ciudad ideal. Según sus propias palabras, “el fisura es aquella persona que desestabiliza el orden público en La Plata”.
Bajo esta etiqueta, el concejal agrupa desde jóvenes que realizan maniobras con motos hasta hinchas que pintan escudos de sus clubes en las paredes.
La intención detrás del proyecto no es la integración ni la prevención, sino la expulsión lisa y llana. “Yo no la quiero en la ciudad (a esa gente)… los quiero afuera”, sentenció Morzone, aclarando que su objetivo es aplicar multas de hasta 11 millones de pesos para “desalentarlos a vivir acá y que no vuelvan más”.
Crueldad económica y el “fantasma” de Barreda
El momento más oscuro de la entrevista se dio cuando los conductores cuestionaron la moralidad de aplicar multas millonarias a personas en situación de vulnerabilidad, señalando que una sanción de 11 millones de pesos podría dejar a una familia sin comer.
La respuesta de Morzone, lejos de la empatía, fue una provocación que dejó atónitos a los presentes. “¿Si Barrelier es pobre no le apliquemos una pena porque violó y descuartizó?”, disparó el concejal para justificar el castigo económico.
Ante el lógico repudio por mezclar el conflicto de las motos con un femicidio, Morzone redobló la apuesta calificando a los infractores de “enfermos mentales” o “perversos”. Para el edil, no hay matices: “El que las hace las paga… está lleno de Agostinas (en referencia a la ) que no se resuelven”.
Una ciudad entre rejas
La visión de Morzone se completa con una propuesta de fragmentación del espacio público digna de un régimen de exclusión. El concejal defendió la idea de cercar los pulmones verdes de la ciudad: “He propuesto… empezar a enrejar determinados espacios públicos para mandar un mensaje simbólico”.
Según su criterio, plazas como Malvinas, Moreno o incluso el Bosque deberían estar cerradas bajo llave durante la noche porque “no tenés nada que hacer en la plaza a las 3 de la mañana”. Incluso los oyentes del programa manifestaron su preocupación ante lo que definieron como una postura “conservadora y reaccionaria”. Ante las críticas por utilizar el término peyorativo “fisura”, Morzone se limitó a escudarse en el diccionario, afirmando que para él es un “quiebre del orden público”.
El proyecto, que tomará estado parlamentario esta semana, promete ser uno de los debates más feroces en el Consejo Deliberante. Mientras tanto, la ciudad de La Plata asiste a la presentación de un plan que, bajo el eslogan del orden, parece esconder una profunda aversión hacia los sectores más postergados y una preocupante banalización de la violencia de género.

