En una revelación que osciló entre la ilusión geopolítica y la ciencia ficción de cabotaje, el intendente de Berisso, Fabián Cagliardi, sorprendió al anunciar que se encuentra realizando gestiones para desembarcar una línea de cruceros en la ciudad. Según detalló el jefe comunal, la iniciativa “va a cambiar mucho el turismo y nos va a cambiar mucho la región” al movilizar barcos con “3.000 personas más o menos“.
Sin embargo, la respuesta en la caja de comentarios de la cuenta @slp_productora, que difundió el fragmento de la entrevista que le realizaron, no tardó ni cinco minutos en llegar: una lluvia imparable de ironías, enojo e indignación copó las redes sociales ante la drástica distancia entre el anuncio “caribeño” y la realidad cotidiana del municipio.
El ambicioso itinerario oficial contempla que unos 1.000 pasajeros arriben el día anterior para ocupar “totalmente la capacidad hotelera” local y de La Plata, mientras otros 1.000 “se quedan dando vuelta acá en la región porque les gusta vivir el crucero” y disfrutar de “la pileta”.
Un tercer contingente de 1.000 viajeros sería trasladado a la Capital Federal en colectivos y taxis. El mandatario remató afirmando que habló el tema con el gobernador bonaerense y que “está totalmente de acuerdo y apoyando esta situación“. Pero al cruce del relato oficial se le paró de manos la comunidad local con la guardia en alto.
De la estratósfera al Puerto La Plata
Las repercusiones en las plataformas digitales configuraron un verdadero muestrario de sarcasmo colectivo. La comparación con los tramos más insólitos de la historia política argentina no se hizo esperar, cuando un comentario rememoró las viejas promesas de remontarse “a la estratósfera” para volar a Japón en una hora de un ex presidente.

“¿Vendrán desde la estratósfera? ¿Qué le va a mostrar a la gente? ¿Basura?“, cuestionó un usuario con acidez, mientras que otro fue más drástico al advertir que los visitantes “van a pensar que están en Gaza” apenas pongan un pie en la costa.
El contraste entre las majestuosas embarcaciones y las deficiencias del transporte público berissense fue otro de los puntos preferidos por los internautas. “Imagínate que bajen del crucero y suban al 214“, ironizó un vecino al imaginar el transbordo de los cruceristas.
A esa estampa sumaron la postal de las arterias locales, señalando que la calle “168 a 3 cuadras de la avenida principal es de tierra”, lo que motivó la risa generalizada de los usuarios. En esa misma línea, no faltó quien proyectara la llegada de la mítica embarcación hollywoodense al sentenciar: “Este es el día que siempre recordarás como el día en que casi capturas al capitán Jack Sparrow“.

Baches, basura y el Capitán Jack Sparrow
Más allá de los chistes y las comparaciones insólitas, el malestar de fondo refleja una agenda de reclamos básicos insatisfechos que salieron a la superficie sin filtro. “Quién asesora al intendente??? No pueden con la basura, las luces ni las calles detonadas, pero quieren traer cruceros“, criticó con dureza una voz vecinal, reclamando “un poquito de sentido común” e instando a solucionar primero las deficiencias estructurales del distrito. La exigencia de “arreglar las calles” y atender el estado del “puente de la Montevideo y 66” se repitió como un lema ineludible.
La ironía rozó niveles superlativos al describir las instalaciones locales, con comentarios sutiles sobre los “hoteles todo incluido” y las calles “bonitas que parecen pistas de F1“, rematando que el olor ambiental y el paisaje urbano completan el “encanto para turistas“.

Otros vecinos concluyeron sin rodeos que “cuando vean cómo está Berisso se quedan arriba del barco” o que al desembarcar se van a encontrar con “la ciudad de los baches, la mugre, la delincuencia“.
En definitiva, la proclama de traer un turismo de clase mundial termina estrellándose de frente contra el clásico “hate” de redes que prefiere subrayar el asfalto con pozos y los basurales a cielo abierto que atormentan el día a día municipal, antes que ponerse feliz por la medida prometida.


