La muerte de Leticia Lembi, una periodista de 33 años oriunda de Tres Arroyos, sacude a Mar del Plata y reabre una discusión que aparece cada tanto pero nunca llega a resolverse: la precariedad de los accesos y miradores en los acantilados del sur, un problema histórico que volvió a mostrarse de la peor manera.

Un paisaje hermoso pero riesgoso
El hecho ocurrió cerca de las 18.45 del miércoles, en la zona conocida como Barranca de los Lobos, a la altura del kilómetro 535 de la Ruta Provincial 11.
Es un área atractiva para turistas por su vista abierta al mar, pero también una de las más deterioradas. Vecinos de la zona vienen advirtiendo desde hace años sobre el mal estado de las estructuras.

Según reconstruyeron distintos medios marplatenses, Lembi había llegado con un primo y amigos. Subió a una plataforma de hormigón situada sobre una escalera antigua, muy deteriorada, desde donde quiso sacarse una foto. La estructura mostraba grietas, falta de barandas y sectores resquebrajados.
Caída desde 25 metros y tragedia
En un segundo, la situación se volvió trágica. Lembi perdió estabilidad y cayó al vacío, precipitándose más de 25 metros hasta impactar contra las rocas.
La muerte fue inmediata. Sus acompañantes llamaron al 911 y en pocos minutos llegaron Bomberos, SAME y personal del Grupo de Rescate y Riesgos Especiales. La extracción del cuerpo fue compleja por la ubicación del accidente.

La investigación quedó a cargo del fiscal Carlos Russo de la UFI N.º 7, quien por ahora mantiene la causa como muerte accidental. Sin embargo, el estado del acceso vuelve a estar en el foco del debate.
Estructuras abandonadas y reclamos históricos
Los accesos de hormigón entre el Faro, San Jacinto y Barranca de los Lobos fueron construidos hace décadas y reciben escaso mantenimiento. La erosión costera, el viento y el salitre aceleraron su deterioro. Carteles de advertencia y vallados improvisados nunca resultaron suficientes para frenar el paso de turistas que buscan sacarse fotos en lugares de altura.
Organizaciones barriales y vecinos insisten desde hace años en la necesidad de una intervención seria. Algunas reformas parciales no lograron revertir el deterioro de fondo. La tragedia de Lembi vuelve a mostrar las consecuencias de la falta de acción sostenida.
Dolor en Tres Arroyos y un reclamo que vuelve
En su ciudad natal, Tres Arroyos, colegas y amigos la recordaron como una trabajadora comprometida y entusiasta. La noticia provocó conmoción en la comunidad local, donde era muy querida en el ámbito comunicacional.
Mientras tanto, en Mar del Plata vuelve a instalarse una pregunta que aparece cada vez que ocurre un accidente semejante: ¿cuántas tragedias más deben ocurrir para que se revise en serio el estado de las estructuras costeras del sur? La belleza del paisaje no puede seguir ocultando el riesgo que implica el abandono.
La muerte de Leticia Lembi es una pérdida irreparable para sus afectos y su comunidad. También es un llamado urgente a intervenir un sector que desde hace tiempo acumula advertencias desoídas. Evitar que otra vida se pierda debería ser, al menos esta vez, una prioridad real para las autoridades hoy comandadas por el Intendente Guillermo Montenegro del municipio de General Pueyrredón.

