La Justicia de General Rodríguez dictó prisión preventiva a un capitán y ocho policías de la bonaerense que fueron detenidos el mes pasado acusados de robar cocaína mientras investigaban el crimen de un hombre en el marco de un ajuste de cuentas entre narcotraficantes.
El fallo fue dictado por la jueza de Garantías 1 de Moreno-General Rodríguez, Adriana Julián, a pedido de la fiscal del caso, Gabriela Urrutia. La medida recayó sobre el capitán Abel Ramón Acosta, la oficial principal Gabriela Noemí Ibarra, el sargento Leonardo Fabián Biotti, el oficial Juan Eduardo Vieira, el oficial Alexis Abel Romero, el subteniente Sebastián Eduardo Perín, el suboficial mayor Ángel Rufino Morales, el oficial ayudante Claudio Sebastián Branchi y el subteniente Darío Roberto Torres.
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A Morales, Torres, Branchi, Perín, Biotti, Viera, Acosta y Romero la jueza los consideró coautores de los delitos de “robo agravado por el uso de arma de fuego agravado por su comisión en poblado y en banda y por haberse perpetrado por miembros integrantes de fuerzas policiales, en concurso real con falsedad ideológica de documento público y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada”. A Ibarra, en tanto, la señaló como partícipe necesaria y no autora de los hechos.
La magistrada procesó además a Torres por tenencia de arma de fuego de guerra sin la debida autorización legal” y a Branchi por “tenencia de arma de fuego civil sin la debida autorización legal”.
Los acusados pertenecían a la comisaría de Francisco Álvarez y al gabinete de Drogas Ilícitas de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Moreno y, en el caso de Ibarra, los voceros dijeron que era jefa del Gabinete de Investigación antidrogas de la DDI y que su padre, el comisario jubilado de la policía bonaerense Alberto Daniel Ibarra, era el subsecretario de Seguridad del Municipio de General Rodríguez, aunque renunció debido al arresto de su hija.
EL CRIMEN
La causa en la que quedaron implicados comenzó el 15 de febrero a las 23.20 con el homicidio de un hombre llamado José Gutiérrez, de 32 años, apodado “Diosito”, cometido en un ajuste de cuentas narco frente a su mujer y sus dos pequeños hijos.
El hombre fue ejecutado a tiros por sicarios contratados por un sindicado narco de la zona de José C. Paz que lo acusaba de haberle robado drogas.
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