El destino institucional de la jueza Julieta Makintach quedará sellado este martes cuando el Jurado de Enjuiciamiento bonaerense anuncie si será expulsada del Poder Judicial o si conservará su cargo, pese a que la magistrada ya presentó su renuncia y aún no obtuvo respuesta del gobernador Axel Kicillof.
La lectura del veredicto está prevista para las 10 de la mañana en el Anexo del Senado provincial, en La Plata. El jury, de carácter disciplinario, maneja cuatro alternativas: la destitución, la continuidad en el cargo, una suspensión formal —ya está suspendida preventivamente— o la imposición de una sanción menor.
Makintach quedó en el ojo del huracán luego de que se revelara que participaba de un proyecto documental titulado “Justicia Divina”, mientras integraba el tribunal que debía juzgar las responsabilidades en la muerte de Diego Armando Maradona. Ese episodio detonó un escándalo institucional que la dejó al borde de la expulsión.
Con más de 27 años en la Justicia, la jueza integraba el TOC Nº 2 de San Isidro y actuó como subrogante del TOC Nº 3 junto a los magistrados Maximiliano Savarino y Verónica Di Tommaso durante las primeras instancias del juicio por la muerte del ídolo.
Quiénes definen su futuro
El jurado está compuesto por cinco legisladores-abogados —Ariel Martínez Bordaisco, Sergio Vargas, Abigail Gómez, Maite Alvado y Guillermo Castello— y cinco conjueces provenientes de La Plata, Morón y Lomas de Zamora.
La acusación: “Mintió, presionó y manipuló”
La fiscal general de Necochea, Analía Duarte, en representación de la Procuración, reclamó la destitución y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Señaló que la magistrada “manipuló el proceso”, “abusó de su poder” y utilizó recursos estatales “para un proyecto personal”.
A esa línea se sumaron el presidente del Colegio de Abogados de San Isidro, Guillermo Sagués, y el abogado Rodolfo Baqué, quienes acusaron a Makintach de engañar a colegas, mentir al jury y comprometer la confianza pública. “Si el pueblo pierde la confianza en un juez, ese juez debe ser apartado”, lanzó Baqué.
El caso también quedó atravesado por la participación de María Lía Vidal Alemán, amiga de la jueza, y del guionista Juan Manuel D’Emilio, vinculados al cuestionado documental.
La defensa: “No probaron nada”
Los abogados Darío Saldaño, Nicolás Urrutia y Juan Martín Cerolini rechazaron los cargos y aseguraron que no se acreditó ninguna irregularidad. Negaron además que hubiera filmaciones clandestinas y remarcaron que todos los integrantes del tribunal sabían de la presencia de cámaras.
Las palabras de Makintach
En un final cargado de tensión emocional, la jueza volvió a tomar la palabra: “No quiero pertenecer más a este sistema de justicia. A la Justicia no vuelvo más”, afirmó quebrada.
Pidió disculpas al Poder Judicial y a las familias de las víctimas y sostuvo que jamás buscó fama ni beneficios económicos. También insistió en que la filmación del documental había sido conversada previamente y con conocimiento de sus colegas.
Los testimonios que la complicaron
En el expediente aparecieron chats entre Makintach y los otros jueces del TOC Nº 3. Además, Gianinna Maradona declaró ante el jury y aseguró que la magistrada le negó la existencia del documental cuando ella misma le preguntó: “Cuando vi todo, me quería morir”, sostuvo la hija del “Diez”.
A su turno, el juez Savarino fue lapidario: “Era manipuladora, mentirosa y nos engañó todo el tiempo”. Di Tommaso no declaró porque su testimonio fue descartado por la acusación.
Lo que viene
Mientras se aguarda el veredicto, el nuevo juicio por la muerte de Maradona ya tiene fecha: 17 de marzo, esta vez bajo la competencia del TOC Nº 7 de San Isidro.

