La Fiscalía solicitó la destitución de la jueza Julieta Makintach, acusada de haber intervenido en el documental que derivó en la nulidad del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, durante la audiencia de alegatos que se desarrolla en el Anexo del Senado bonaerense.
La fiscal de Necochea, Analía Duarte, sostuvo ante el Jurado de Enjuiciamiento que la magistrada “mintió, presionó y abusó del poder” y afirmó que, a lo largo del juicio político, quedaron acreditadas “todas las acusaciones”.
Según la representante de la Procuración General bonaerense, Makintach utilizó recursos del Estado para impulsar “un proyecto en beneficio propio y en perjuicio de la Justicia”.
Las lágrimas de Julieta Makintach
Las lágrimas de Julieta Makintach marcaron el momento más tenso de la jornada. Antes del cierre, la acusada pidió hacer uso de su derecho a la última palabra y, de inmediato, la sala —colmada de funcionarios judiciales, periodistas y asesores— quedó en un silencio absoluto.
“Hace cinco meses que no puedo hablar. Todos hablan por mí, me atribuyen cosas, y yo no puedo. Se ha dicho tanto de mi persona y me han difamado tanto…”, comenzó, en un tono contenido que rápidamente se transformó.
A medida que avanzaba, su discurso se volvió más enfático. Señaló que “los jueces mintieron deliberadamente” y aseguró que eligió callar para no interferir en el desarrollo del proceso. También afirmó haber sido víctima de espionaje ilegal y rechazó cualquier versión sobre presuntos privilegios durante el juicio.
“Nunca cambié una palabra de mi relato. ¿De verdad creen en lo que están diciendo? ¿De verdad el fiscal cree que había plata o interés?”, lanzó, mirando hacia el tribunal.
Sobre el final, ya quebrada, pidió que se le crea: “No quiero pertenecer más a la Justicia. La única que no mintió fui yo. Le pido perdón a la familia. No cometí ningún delito ni ninguna irregularidad”.
La jueza cerró su intervención entre lágrimas, en una sala que escuchó sin moverse cada una de sus frases.
El novedoso pedido: absolución y renuncia
Cuando todos esperaban que la defensa reclamara la restitución en el cargo o la nulidad del proceso, Saldaño sorprendió con un giro inesperado. “Pedimos la absolución de la jueza Makintach y, además, que este Jurado de Enjuiciamiento solicite al gobernador Axel Kicillof que acepte su renuncia”, anunció, descolocando a buena parte de los presentes.
La estrategia fue leída como un intento de cerrar el caso con cierta dignidad: evitar tanto la destitución como el eventual retorno al cargo, del que la propia magistrada ya no quiere formar parte.
El alegato culminó con la intervención del Dr. Ulises Giménez, secretario de la Secretaría Permanente de Enjuiciamiento de Magistrados, quien confirmó que la resolución será dada a conocer el martes 18 de noviembre a las 10:00.
Hasta entonces, el futuro de Julieta Makintach queda suspendido entre dos gestos: el de una defensa que rompió el libreto habitual con un pedido inédito, y el de una jueza que —entre lágrimas— dejó claro que ya no desea volver a serlo.
JUECES EN LA MIRA
El jury contra Makintach no deja de generar sorpresas. Antes del inicio de la jornada de alegatos, uno de los abogados adjutores confirmó que también pedirán el juicio político de los jueces Maximiliano Savarino y Verónica Di Tommaso, integrantes del Tribunal Oral Criminal N°3 de San Isidro.
El abogado Rodolfo Baqué afirmó a 0221.com.ar que “los otros dos jueces sabían todo, son responsables también”, en referencia a la supuesta presencia de una cámara privada que habría registrado momentos de la primera audiencia del juicio oral por la muerte de Maradona.
Según la prueba producida en el jury, quedó la impresión de que Savarino y Di Tommaso estaban al tanto de esas grabaciones dentro de la sala.
Más allá del impulso de los abogados acusadores, el eventual avance de ese juicio político dependerá de los organismos previstos en la Constitución bonaerense, como el Poder Legislativo, la Suprema Corte y la Procuración General, entre otros.

