X, la plataforma antes conocida como Twitter, sufrió este lunes una caída masiva. Millones de usuarios quedaron sin acceso a sus cuentas durante gran parte del día.
Elon Musk, propietario de la red social, aseguró que el incidente fue causado por un “ciberataque de gran escala”. También sugirió que podría haber sido perpetrado por “un grupo coordinado o un Estado nación“.
“Nos atacan todos los días, pero este fue realizado con muchos recursos. Está involucrado un grupo grande y coordinado y/o un país”, escribió Musk en su cuenta de X. Agregó que su equipo estaba “trazando” el origen del ataque.
El evento se produce en un contexto de crecientes tensiones en torno a Elon Musk. El millonario enfrenta críticas y problemas tecnológicos y empresariales, además de problemas políticos cada vez mayores. Este presente se debe a su participación en la administración de Donald Trump.

Un ataque en un momento delicado
Desde que Musk asumió un papel clave en el gobierno de Trump como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), sus negocios comenzaron a estar bajo una intensa lupa pública. En su involucramiento político, el DOGE impulsó fuertes recortes presupuestarios, provocando protestas en ciudades como Nueva York, Boston y Chicago.
Manifestantes denunciaron que las políticas de Musk ponen en riesgo el empleo de miles de trabajadores del sector público.
El malestar se extendió más allá de las fronteras estadounidenses. En Australia, un concesionario de Tesla en Hobart fue vandalizado con grafitis acusando a Musk de “fascista”.
En Escocia, el complejo de golf Turnberry, propiedad de Trump, también fue atacado por manifestantes pro palestinos que rechazan las políticas exteriores del expresidente.
Tesla en problemas
El papel de Musk en la política también parece estar afectando directamente a Tesla.
En Alemania, las matriculaciones de autos de la compañía cayeron un 76% en los últimos mese. Esto coincidie con el respaldo público de Musk al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).
La tendencia se replica en otros mercados, con una caída del 45% en las ventas de Tesla en Europa. Además se da una desaceleración en Estados Unidos, particularmente en California.
Analistas internacionales señalan que la imagen polarizadora de Musk podría estar alejando a potenciales clientes de Tesla. Mientras tanto, la competencia en el sector de vehículos eléctricos se intensifica, con la china BYD superando a Tesla en varios segmentos clave del mercado.
Preocupaciones políticas y regulatorias
Mientras tanto, en X persisten las dudas sobre el alcance y la naturaleza del ciberataque denunciado por Musk. Expertos en ciberseguridad señalan que no hay aún pruebas concluyentes de la implicación de algún Estado nación en el incidente de este lunes.
La plataforma, además, suele ser blanco frecuente de ataques de denegación de servicio (DDoS)
Por ahora, el episodio añade una nueva capa de incertidumbre a la ya turbulenta trayectoria de Musk como empresario y figura política.
El magnate parece estar en el centro de una tormenta que no muestra signos de disiparse.

