El Parlamento Europeo (PE) y el eSafety Commissioner de Australia —a través de su nueva regulación sobre redes sociales— proponen medidas concretas para regular el acceso de menores a plataformas digitales. En ambos casos, el eje gira en torno a la protección de la salud mental, la seguridad y los riesgos que implican contenidos y algoritmos.
La tendencia va hacia subir la barrera de edad para el uso libre de RRSS: de 13–14 años (como históricamente) a 16 años. No se trata solo de “activar un botón”: los reguladores buscan desactivar o prohibir funciones de diseño adictivo, recomendaciones automáticas, IA generativa, recompensas tipo juego, etc.
Ambas regiones buscan el mismo resultado con enfoques distintos. En Europa la propuesta aparece como parte de un marco de regulación más amplio, mientras que Australia aplica una prohibición concreta de cuentas para menores de 16 años.
Europa: edad mínima y freno al diseño adictivo
En su informe aprobado recientemente, el Parlamento Europeo propone establecer una edad mínima de 16 años para acceder libremente a redes sociales, plataformas de video y servicios similares —aunque permite empezar desde los 13 años con consentimiento parental.
El bloque exige que se eliminen funciones consideradas “adictivas” o de alto riesgo para menores: por ejemplo, la prohibición de sistemas de recomendación basados en la interacción, la eliminación de “cajas de recompensas” en videojuegos, y restricciones a herramientas de IA generativa como chatbots, agentes de IA o aplicaciones de ultrafalsificación.
La idea detrás es clara: el PE considera que muchos menores ya muestran un uso “problemático” del smartphone, y que las plataformas —tal como están diseñadas— favorecen dinámicas poco saludables.
Australia: prohibición real a menores de 16
Por su parte, en Australia la regulación impulsada por el eSafety define que desde el 10 de diciembre de 2025, las plataformas de redes sociales deberán impedir que menores de 16 años tengan cuentas.
Las plataformas que queden bajo este régimen —por ahora servicios como Facebook, Instagram, TikTok, Snapchat, entre otras— deben tomar “medidas razonables” para prevenir cuentas de usuarios bajo 16 años. En caso de incumplimiento, pueden enfrentar multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos.
Importante: la restricción no prohíbe ver contenido público sin cuenta —los menores podrán seguir accediendo a contenidos abiertos— pero sí impide que mantengan o creen cuentas en esas plataformas.
Las autoridades justifican esta limitación por los riesgos asociados al uso de redes sociales a edades tempranas: presión social, exposición a contenido inadecuado, mecanismos adictivos, y efectos negativos sobre el bienestar emocional.


