La historia oficial suele ubicar el epicentro de las Invasiones Inglesas exclusivamente en las calles de la capital, entre adoquines y aceite hirviendo. Sin embargo, gracias al registro documental de Bonaherencia, el ciclo conducido por Marcela Feudale en INFOCIELO PLAY, podemos reconstruir una verdad distinta: la soberanía se defendió primero en las costas de Ensenada, se perdió por un error en Quilmes y se reorganizó desde el corazón de Luján y Tigre.
Este mes de junio de 2026 cobra una relevancia especial para nuestra identidad: se cumplen exactamente 220 años desde que aquellas velas británicas asomaron en el horizonte del Río de la Plata, desafiando por primera vez la integridad del territorio bonaerense. El aniversario redondo de la gesta de 1806 nos invita a revisitar esos parajes de nuestra provincia que funcionaron como el primer escudo ante la ambición del Imperio.
La “Muralla de Ladrillos” en Ensenada
El 24 de junio de 1806, el horizonte de la Ensenada de Barragán se pobló de mástiles británicos bajo el mando de William Carr Beresford. Pero el invasor no se encontró con una costa indefensa. Como relata Feudale, el Fuerte Barragán había recibido una inversión estratégica apenas cinco años antes.
“En 1801 los españoles rompieron el chanchito“, explica el museólogo Ignacio Pérez Galeta en el Episodio 10 del ciclo. “Hicieron un fuerte con ladrillo tipo colonial… la base de ese fuerte sigue siendo la original”. Esta estructura contaba con merlones (doble pared rellena de tierra) diseñados específicamente para frenar los impactos de la artillería enemiga.
La geografía ensenadense fue el primer gran obstáculo para el Imperio. Pérez Galeta es tajante ante las cámaras de Infocielo: “Desembarcar soldados en bote de remo mientras te están lloviendo balas de cañón no es algo interesante ni inteligente”. El terreno anegadizo y pantanoso hizo el resto, obligando a Beresford a buscar un punto más débil río arriba.
El error de Quilmes y el teatro de Sobremonte
Mientras el Fuerte Barragán resistía, el informe enviado al virrey Rafael de Sobremonte —quien se encontraba en una función de teatro esa noche— minimizaba el peligro. Confiadas por un reporte que restaba importancia a los buques, las autoridades descuidaron el siguiente movimiento. El 25 de junio, los británicos lograron desembarcar en la costa de Quilmes con total tranquilidad, encontrando el camino hacia la capital prácticamente liberado.
Luján: El “Kilómetro 0” de la Resistencia
Con Buenos Aires ocupada, el centro de la escena se trasladó al interior de la provincia. Viviana Mayol, directora del Complejo Museográfico provincial Enrique Udaondo, destaca en su entrevista para #Bonaherencia que Luján es el “Kilómetro 0 de la argentinidad”. Fue en su plaza donde Juan Martín de Pueyrredón convocó a los vecinos para organizar a los Húsares, la milicia civil que marcharía hacia la Reconquista en agosto.
Luján fue también la cárcel de los derrotados. En las mismas celdas del Cabildo donde más tarde estarían Belgrano o el general Paz, terminaron recluidos los jefes ingleses Beresford y Pack. El museo conserva hoy trofeos tangibles de aquel junio, como el bastón del tambor mayor de los Highlanders (regimiento 71), un objeto que, según relata Mayol, los ingleses han reclamado formalmente para su devolución sin éxito hasta el día de hoy.
El factor Tigre: La inteligencia de Liniers
La estocada final para revertir los sucesos de ese mes se gestó en el entonces Pago de las Conchas (hoy Tigre). Allí, la inteligencia náutica de Santiago de Liniers fue decisiva. Según el mediador del Museo de la Reconquista, Ricardo Gil, Liniers desembarcó en Tigre el 4 de agosto de 1806 con 870 hombres.
“Liniers decidió que la sudestada jugara a su favor”, explica Gil en el Episodio 7 del ciclo. Utilizó el mal tiempo, la niebla y su profundo conocimiento de la hidrografía para eludir a la flota británica que intentaba perseguirlos. En Tigre, 20 vecinos locales se sumaron voluntariamente a las tropas, demostrando que la ciudadanía civil estaba dispuesta a enfrentar a un imperio profesional.
Lo que comenzó como una invasión terminó por definir el carácter bonaerense. Marcela Feudale, citando a Juan Bautista Alberdi, recuerda que para muchos la independencia fue “cambiar de amo”, pero fue en estas jornadas de junio de 1806 donde los habitantes de la provincia descubrieron que su verdadera fuerza residía en la defensa de su propia tierra.

