El partido que debía jugarse ayer entre Gimnasia y Boca se suspendió de manera sumamente polémica, con un proceso de decisión que en lugar de esclarecer la situación terminó fomentando las especulaciones en torno a los verdaderos motivos que hubo detrás.
Ni bien suspendió el partido el árbitro Facundo Tello clamó a los cuatro vientos que esa suspensión fue una decisión enteramente suya de acuerdo a lo que vio adentro de la cancha, pero algunas horas después el presidente de AFA, Claudio Tapia, tuvo declaraciones distintas.
“Tenía la comunicación de Superliga para suspender. Las suspensiones fueron decisiones de la Superliga”, ratificó Chiqui, que se excusó a la hora de tomar postura sobre si la decisión fue acertada o no diciendo: “No pude ver el campo de juego, estaba viajando desde Córdoba”.
Más allá de esto, con cierta cautela, luego agregó: “Hay que cuidar el espectáculo en una etapa de definición para que esto salga de las mejores maneras, evitando suspicacias. Si el campo de juego podía perjudicar el marco del encuentro, está bien suspendido”.
Ayer Tello había sido claro y contundente respecto de lo que fue su resolución, que en el lapso de quince minutos pasó de un rotundo ‘la cancha se ve bien’ a un ‘no está para arrancar’, diciendo: “Lo resolví yo, no me presionó nadie para tomar la decisión”.
Esas palabras se contraponen con los dichos posteriores de Tapia, y no hacen más que alimentar la bronca de los hinchas de Gimnasia que fueron a alentar a su equipo, terminaron empapados sin ver fútbol y ahora tendrán que volver, aquellos que puedan, en un día laborable.
Por último la máxima autoridad del fútbol argentino dio precisiones respecto de cómo se llevará a cabo la reprogramación del cotejo suspendido, y confirmó que dicho partido pasará para el 9 de mayo a la noche con una pregunta que queda en el aire: ¿Intentarán sacar al Lobo del Bosque?


