La llegada de los Mellizos Barros Schelotto al Bosque es siempre motivo de alegría en el mundo Gimnasia. Dos hombre identificados con el club y, en el caso de Guillermo sobre todo, con una carrera ejemplar que lo vio llegar a lo más alto del fútbol internacional. En este caso, además, cuenta con un condimento especial que es la presencia de su hijo en el plantel tripero.
En la previa al encuentro, mientras Guillermo y Gustavo eran homenajeados por el club con la entrega de una camiseta, Nicolás habló con la prensa y explicó qué se siente tener enfrente a su papá: “Sí, es muy especial enfrentar a mi papá, nunca lo imaginé, siempre lo soñé, va a ser especial desde ese lado”.
Ya en el terreno de juego, minutos antes del inicio, Nicolás buscó a su papá en el banco y lo abrazó. Un momento emotivo para ambos y para todos los hinchas triperos. También, el pibe saludó a Gustavo, su tío, y al resto del cuerpo técnico de Vélez.
Por otro lado, el pibe de solo 19 años habló del triunfo histórico del Lobo en el Monumental: “Hicimos un partidazo y sentimos que era el momento que teníamos que ganar. Deportivamente estábamos salvados, y ahora se dieron los resultados”, expresó, aliviado de llegar a las últimas dos fechas del Clausura sin mirar el fondo de la tabla anual.
Nicolás Barros Schelotto llegó a Gimnasia a principios de año, luego de su experiencia y formación en la tercera categoría de Estados Unidos. Luego de un puñado de partidos en Reserva, se ganó un lugar entre los titulares y, poco tiempo después, fue subido por Zaniratto para debutar en el Clásico Platense ante Estudiantes. Luego jugó contra River y ahora, frente a su papá, su tercer partido oficial en Primera.


