Que la dinastía Verón cambió la historia de Estudiantes de La Plata no es una novedad. Pero muchos jóvenes no logran dimensionar la importancia de Juan Ramón Verón en la primera época dorada del club, décadas antes de que su hijo Juan Sebastián volviera a traer gloria a las vitrinas del León.
Una vida albirroja
Nacido en La Plata el 17 de marzo de 1944, La Bruja hizo inferiores y debutó en el Pincha en 1962 de la mano de Saúl Ongaro en una derrota 4-0 ante Boca en La Bombonera. Sin embargo, sería Osvaldo Zubeldía quien vería el potencial de un delantero rápido y gambeteador, y pediría a los dirigentes de Estudiantes que le hicieran un contrato profesional.
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El año 1967 marcó el inicio de los éxitos de la era Zubeldía, quien había llegado dos años antes al banco de Estudiantes, y Juan Ramón Verón sería un protagonista fundamental. La conquista del Metropolitano ’67 significó el primer título en la historia Pincha, y en aquel torneo La Bruja empezó a mostrar su categoría, convirtiendo incluso un gol en la final ante Racing (3-0).
Gloria y dinastía
La obtención de la Copa Libertadores de 1968, la primera disputada por el León, llegó luego de tres partidos infartantes con Palmeiras en los que Verón fue clave anotando un gol por encuentro, con la frutilla del postre del 2-0 en el Estadio Centenario de Montevideo.
Pero el 16 de octubre de aquel año guardaba una página inolvidable en la vida de La Bruja y de Estudiantes. En un empate 1-1 con gol suyo, el Pincha conquistó la Copa Intercontinental y se consagró campeón del mundo en el mítico Old Trafford frente al poderoso Manchester United de Inglaterra.
Baluarte fundamental en la conquista de las Libertadores 1969 y 1970, y de la Copa Interamericana ’69, Juan Ramón Verón grabó para siempre su nombre en la historia del León treinta años antes de que su hijo Juan Sebastián continuara su legado. Su nieto Deian, actual integrante del plantel profesional, intentará seguir manteniendo la leyeda del apellido Verón en Estudiantes.