La vuelta de Santiago Ascacibar a La Plata se dio en un contexto de tensión. Antes del inicio del juego, un sector del estadio entonó con fuerza el canto “el que no salta es un traidor”, apuntado directamente al volante por su salida rumbo a Boca.
El mensaje fue claro y no dejó lugar a interpretaciones: parte de la hinchada expresó su bronca con un futbolista que supo ser capitán y referente del club, pero cuya decisión generó un fuerte quiebre en el vínculo con la gente.
La escena dejó en evidencia la herida abierta que aún persiste en el mundo Estudiantes tras la partida de Ascacibar, un jugador identificado con la camiseta que ahora volvió al Uno desde la vereda de enfrente, envuelto en un recibimiento hostil y sin filtros.

