El reloj no había llegado a los 30 del primer tiempo cuando una pelota detenida fue la llave. Un centro, como manda la historia de Estudiantes. Cuando parecía que había penal, lo que hubo fue un gol. Y un delirio en las tribunas.
Santiago Núñez fue el abanderado de Estudiantes, cargando en el área y yendo a buscar con decisión. En una de esas excursiones ofensivas, Santi Núñez le ganó a Costas, que lo tomaba de la camiseta y marcó el 1 a 0.
El festejo, besándose la camiseta y el escudo, no hizo más que evidenciar su amor por el club en una noche tremendamente especial.

