El Banco Mundial difundió este martes sus proyecciones para la economía de Argentina e indicó que el PBI se contraerá en un 2% este año como producto de la grave sequía que afectó a la producción agropecuaria.
A la vez, la entidad estimó que el año que viene el país volverá a crecer en torno al 2,3%, “a medida que la economía se recupere de la mayor caída de este año”, aseguraron.
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Según el Banco Mundial, la sequía “provocó disminuciones en las cosechas de soja y maíz, los principales productos básicos de exportación, equivalentes al 3% del PBI“; a lo cual se sumó la desaceleración económica de Brasil, el principal socio comercial argentina, que pesó “sobre las exportaciones de productos básicos del país”.
Por otro lado, el organismo de crédito se refirió a la relación entre la inflación y las escasas reservas internacionales, y señaló que “la escasez resultante de divisas creará dificultades para los importadores, en particular los de las industrias no agrícolas. Además, la inflación ha seguido aumentando, superando un poco el 100% en una base de 12 meses”.
La situación económica de Argentina este año se da en el marco de una desaceleración del crecimiento global, que tras registrar un incremento de 3,1% el año pasado, estará en torno al 2,1% en 2023. En tanto que para los mercados emergentes y economías en desarrollo prevén que el crecimiento se desacelerará del 4,1% de 2022 al 2,9%, con la excepción del caso chino.
Las principales economías desarrolladas son las que más marcada desaceleración presentarán este año: en su conjunto pasarán de 2,6% en 2022 a 0,7%; Estados Unidos crecerá apenas 1,1% en 2023 y 0,8% el año que viene; a la vez que los países de la zona euro proyectan una suba de apenas 0,2% este año.
“El crecimiento mundial se ha desacelerado marcadamente y el riesgo de que surjan tensiones financieras en los mercados emergentes y economías en desarrollo (MEED) se está intensificando, en un contexto de altas tasas de interés mundiales”, indicó el Banco Mundial, luego de un año y medio de suba de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos.
En esa línea, Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior del Grupo Banco Mundial, manifestó que con excepción de Asia oriental y meridional, “estamos muy lejos de alcanzar el dinamismo necesario para poner fin a la pobreza, contrarrestar el cambio climático y reponer el capital humano”.
“En 2023, el ritmo de crecimiento del comercio descenderá a menos de un tercio del que se registraba en los años anteriores a la pandemia y en los mercados emergentes y economías en desarrollo, la presión de la deuda está aumentando debido al aumento de las tasas de interés”, añadió.
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