La campaña triguera 2026/27 podría alcanzar una producción de 23,8 millones de toneladas en Argentina, según la primera estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Sin embargo, las condiciones climáticas de las últimas semanas generan incertidumbre sobre los rindes finales del cereal.
De concretarse la proyección, sería la segunda mayor cosecha de trigo de los últimos 17 años, detrás del récord de 28,5 millones de toneladas registrado en la campaña anterior.
El informe estima un rinde promedio nacional de 35,3 quintales por hectárea, sobre una superficie sembrada de 6,95 millones de hectáreas. De ese total, unas 210.000 hectáreas no llegarían a cosecharse.
Las previsiones muestran una mejora respecto de septiembre, cuando la producción calculada rondaba los 21 millones de toneladas. Pese a este panorama favorable, el comportamiento del clima será determinante para confirmar las cifras.
El clima pone en duda los rindes finales del trigo
El cultivo atraviesa una etapa clave: el llenado de granos, un proceso que influye directamente en el peso final y el rendimiento de la cosecha.
De acuerdo con la Guía Estratégica para el Agro (GEA), octubre presenta condiciones poco habituales, con bajas temperaturas, escasa radiación solar y lluvias insuficientes. Esta combinación podría modificar las expectativas productivas en las principales zonas trigueras del país.
El frío puede prolongar el período de llenado y favorecer el peso de los granos. Sin embargo, la falta de radiación solar limita el desarrollo del cultivo y podría reducir los rindes esperados.
Alfredo Elorriaga, consultor de GEA/BCR, advirtió que continúan las condiciones atmosféricas que dificultan el ingreso de aire más cálido y húmedo. Además, hasta fines de octubre no se esperan precipitaciones generalizadas de importancia, según el análisis citado por la entidad.
Durante julio y agosto, la humedad y las temperaturas elevadas favorecieron la aparición de enfermedades, como royas y manchas foliares. En septiembre, la menor humedad frenó su avance, aunque comenzó a generar restricciones hídricas.
A esto se sumaron heladas agronómicas registradas entre el 18 y el 19 de octubre, que, de acuerdo con el informe, no provocaron daños de consideración.
Santa Fe lidera las perspectivas de rendimiento
En el panorama por provincias, Santa Fe presenta las mejores estimaciones, con un rendimiento cercano a los 40 quintales por hectárea.
En tanto, Buenos Aires, principal región productora de trigo, proyecta un promedio de 39,2 quintales por hectárea. Para Córdoba, la estimación alcanza los 33,6 quintales, mientras que Entre Ríos se ubica en torno a los 35 quintales por hectárea.
En el caso entrerriano, el reporte también advierte una caída del 10% en el factor fototermal respecto del año pasado, un indicador relacionado con las condiciones de temperatura y radiación que inciden en el desarrollo de los cultivos.
En el norte argentino, Santiago del Estero proyecta un rendimiento de 27 quintales por hectárea, con posibilidades de superar resultados anteriores. En Chaco, pese a que algunos lotes recibieron apenas entre 40 y 50 milímetros de lluvia durante todo el ciclo, se registran rindes superiores a los previstos inicialmente.
De todos modos, la evolución de las condiciones meteorológicas durante las próximas semanas será clave para determinar el resultado definitivo de la campaña.
Qué pasa con el maíz y la soja
Las condiciones climáticas también repercuten en la implantación de los cultivos de verano.
En maíz, la siembra alcanzó el 35% de la superficie prevista, aunque las bajas temperaturas desaceleraron el crecimiento. La Bolsa de Comercio de Rosario mantiene una proyección de producción de 67,5 millones de toneladas.
Para la soja, el frío demora las decisiones de siembra, mientras que la superficie proyectada se ubica en 16,7 millones de hectáreas.
Así, el agro argentino enfrenta una campaña con perspectivas productivas alentadoras, pero condicionadas por el clima. En el caso del trigo, las próximas semanas serán decisivas para saber si el potencial estimado se traduce en una de las cosechas más importantes de las últimas décadas.


