El gobierno de Javier Milei reconoció a regañadientes el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil. Recién este martes, dos días después de la elección, la Casa Rosada hizo su primera referencia oficial al resultado y justificó la falta de un saludo del mandatario argentino. En paralelo, un avión privado en Puerto Iguazú alimentó las versiones sobre una posible salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos, aunque el Gobierno negó que el senador haya ingresado al país.
La primera alusión llegó de la mano del vocero presidencial, Adrián Ravier, durante su habitual conferencia de prensa. Ante la consulta sobre la victoria del líder del Partido de los Trabajadores, el funcionario se limitó a señalar que el Gobierno “tomó nota del resultado” y descartó, por el momento, un comunicado oficial.
La explicación que ofreció para el silencio de Milei fue que Lula no lo había felicitado personalmente cuando asumió la Presidencia argentina, en diciembre de 2023. Sin embargo, el brasileño sí había difundido entonces un mensaje institucional en el que reconoció el resultado electoral argentino y expresó su disposición a trabajar con el nuevo gobierno.
“Deseo buena suerte y éxito al nuevo gobierno. Argentina es un gran país y merece todo nuestro respeto. Brasil siempre estará a disposición para trabajar junto con nuestros hermanos argentinos”, había escrito Lula, en un mensaje que también destacaba el respeto a la voluntad popular y a las instituciones democráticas.
La distancia entre ambos mandatarios vuelve a quedar expuesta tras la elección brasileña. Mientras Lula se impuso en el balotaje del domingo frente a Flávio Bolsonaro, Milei evitó un saludo público y apenas replicó una publicación crítica del dirigente brasileño. La victoria del oficialismo brasileño abre interrogantes sobre el vínculo bilateral, en un escenario regional marcado por las diferencias ideológicas entre ambos presidentes.
Un avión en Iguazú y versiones sobre una fuga
La tensión política coincidió con una ola de versiones sobre el paradero de Flávio Bolsonaro, el senador que perdió el balotaje frente a Lula. Un avión privado Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly S.A., quedó bajo controles en el aeropuerto de Puerto Iguazú luego de arribar desde Buenos Aires durante la noche del lunes. La aeronave tenía previsto un vuelo hacia Estados Unidos que finalmente no se concretó en el horario anunciado.
La hipótesis que comenzó a circular sostenía que el senador brasileño tenía previsto utilizar ese avión para viajar a Florida, con una escala en Argentina, después de que la Justicia de Brasil le prohibiera abandonar el país. Según las versiones periodísticas, uno de los pasajeros previstos no se habría presentado y el plan de vuelo quedó sin concretarse. Sin embargo, no había confirmación de que Flávio hubiera cruzado la frontera ni de que estuviera a bordo de la aeronave.
Ante la repercusión del caso, el Gobierno argentino salió a desmentir que el senador hubiera ingresado al país. La Dirección Nacional de Migraciones informó que no registraba ningún ingreso de Flávio Bolsonaro a la Argentina y precisó que, tras la difusión de las versiones, las autoridades realizaron controles sobre el avión y su tripulación.

El comunicado oficial agregó que la documentación de la empresa se encontraba en regla y que no se había presentado ningún plan de vuelo que incluyera a integrantes de la familia Bolsonaro. La aclaración buscó separar los controles sobre la aeronave de las especulaciones sobre un eventual traslado del senador.
La Justicia brasileña le prohibió salir del país
Las versiones sobre una posible fuga se conocieron después de que el ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, ordenara a Flávio Bolsonaro entregar sus pasaportes y le prohibiera abandonar el territorio brasileño. La decisión, que trascendió el lunes, fue adoptada en el marco de una investigación judicial que involucra al senador y al abogado Willer Tomaz.
La medida también alcanzó los documentos diplomáticos y eventuales pasaportes de otras nacionalidades. La Policía Federal debía activar los mecanismos de control migratorio para impedir que el senador saliera del país mientras rigiera la restricción.
Flávio Bolsonaro aseguró públicamente que nunca había planteado abandonar Brasil y cuestionó la decisión judicial, a la que calificó de intimidatoria. En ese contexto, las versiones sobre el avión en Iguazú abrieron un nuevo frente de atención entre las autoridades de ambos países, aunque hasta el momento no había evidencia pública que confirmara que el senador hubiera llegado a la Argentina.
Así, mientras Milei demoraba su reconocimiento político al triunfo de Lula, el episodio del avión privado sumó incertidumbre a una relación bilateral atravesada por diferencias ideológicas y por las repercusiones de la derrota electoral del bolsonarismo.


