Cuatro personas, los rostros cubiertos, guantes. Entraron durante la madrugada a una fábrica de colorantes para plásticos de 161 entre 516 y 517, en Melchor Romero, partido de La Plata, y se quedaron más de una hora. Eran cuatro y no once, pero el guion se parece al de Ocean’s Eleven: una alarma anulada, un camino sin desvíos y un botín de $80 millones que no solía pasar la noche en ese lugar.
La escena se reconstruyó con las cámaras de seguridad y la denuncia, y tiene la sequedad de un expediente. Según el relato incorporado a la causa, los intrusos cubrieron los detectores con papel o algún elemento similar, se dirigieron a la central de la alarma y la dejaron fuera de funcionamiento. Después trabajaron sin apuro en la fábrica “Plásticos Massa“.
Las cámaras dejaron parte de la secuencia: rostros cubiertos, guantes, movimientos sin sobresaltos. La hipótesis de un golpe planificado es la que hoy ordena la pesquisa. En esa lectura nada fue casual, ni el papel sobre los sensores ni la ventana elegida ni el orden en que se hicieron las cosas.
Una hora adentro, un solo destino
El predio tiene numerosas construcciones. Entre tantas, fueron a una sola. Rompieron la reja de una ventana y llegaron a la oficina de uso común donde estaba el efectivo, que había quedado ahí porque la empresa debía afrontar compromisos económicos esa misma jornada. Según lo declarado, no era habitual que una suma así se quedara en la fábrica.
Cuando el personal de seguridad advirtió el robo, los ladrones ya habían escapado. Un compañero de planta llamó al responsable de la empresa, que al llegar comprobó el faltante.
De hecho aislado a oficio
El de Romero no llega solo. En las últimas semanas se sucedieron en La Plata y alrededores robos de grandes sumas contra empresas y comercios, y leída en fila la lista parece un calendario de trabajo.
En Gorina, al menos siete delincuentes se llevaron dos cajas fuertes de un frigorífico durante la madrugada: una estaba vacía y la otra tenía efectivo.
A una empresa de cerámicos le sacaron $25 millones que estaban destinados a pagar los sueldos de unos 20 empleados.
Visto desde afuera, el cuadro es el de un oficio. Un equipo que corta una reja, cubre sensores, desactiva una central, camina hasta una oficina y se va con la plata necesita logística, y la logística necesita información. Es la lógica de las películas de golpes perfectos trasladada a la periferia de La Plata: el plan pesa más que la fuerza.
No hay elementos para vincular estos hechos entre sí, y conviene decirlo. Pero la sucesión dibuja una modalidad: grupos numerosos, madrugadas, efectivo como objetivo y la sensación de que cada golpe se prepara como se prepara un trabajo, una suerte de “salida laboral delincuencial” para quienes encontraron en las empresas un blanco más rentable que la calle. Si esa secuencia tiene antecedentes en la región, o si hace décadas que no se veía algo así, queda por determinar a los memoriosos.
La sospecha de adentro
La pregunta de fondo es cómo supieron. La DDI La Plata tiene a cargo la pesquisa e intenta establecer si los autores contaban con información previa sobre el efectivo y sobre el funcionamiento de los establecimientos, y si recibieron algún tipo de colaboración. Por ahora no hay responsables identificados, y esa hipótesis necesita elementos concretos que la respalden.
De ahí viene el temor nuevo. Contra un asalto al azar sirven las rejas y las cámaras. Contra uno armado con datos, no tanto. Para las empresas de La Plata, Berisso y Ensenada la preocupación pasa a ser quién conoce los movimientos de dinero, los horarios y la ubicación de la alarma, y cuántas personas tienen acceso a esa información.
Hay más piezas en el tablero. Por el robo a la empresa de cerámicos hubo allanamientos en Ringuelet, y un hombre de 31 años fue detenido, aunque su participación todavía se investiga.
También hubo un robo en una casa de eventos de City Bell, de donde se llevaron cerca de $10 millones. Y el frigorífico de Gorina ya había sido escenario de un robo millonario en enero de 2025.
Mucho golpe, mucho comando, para una economía en recesión y pocas ventas.


