La región hidrogeográfica del Litoral y la cuenca del Plata atraviesan un escenario de extrema complejidad a raíz de la consolidación del fenómeno climático conocido como “Superniño”, el cual comenzó a manifestarse de manera activa desde el pasado 1 de septiembre. Sobre esta situación, el ingeniero hidráulico y civil Claudio Velázquez advirtió sobre las intensas precipitaciones registradas en las altas cuencas y la crecida desmedida de los principales ríos que encendieron las alarmas en varias provincias, configurando un panorama crítico que ya muestra un impacto directo en territorio correntino y una inminente proyección hacia la provincia de Buenos Aires y el Delta.
El pulso implacable del río Uruguay y el drama en el Litoral
Tomando como referencia el caso testigo del río Uruguay, las mediciones oficiales de prefectura marcan una evolución alarmante. Velázquez en dialogo con INFOCIELO detalló “fui a los datos de prefectura y el primero de septiembre tenía 6 metros 32 centímetros; el sábado pasado, pasado o sea 40 días de activación del niño, el río tenía 11,62”. Esta diferencia representa un incremento exponencial de 5 metros con 30 centímetros por encima de la marca inicial, evidenciando una dinámica hídrica sin tregua que mantiene en vilo a toda la región.
La apertura masiva de compuertas en Itaipú y Yacyretá
En paralelo, la situación en la cuenca del Paraná obligó a la apertura sostenida de los grandes complejos hidroeléctricos de la región. Sobre la represa de Itaipú, el ingeniero señaló, “la represa de Itaipú tal vez fue noticia hace un par de días que abrieron, pero en realidad la represa de Itaipú ya tenía abierto desde el 13 de septiembre y solamente cerraron dos días entre el 22 y el 24 de septiembre, pero después la volvieron a abrir y continúa abierta”. Asimismo, sobre Yacyretá, indicó, “lo más importante en todo caso es que sí Yacyretá abrió las compuertas porque ya no pudo contener más agua, 22.000 metros cúbicos por segundo representa 22 millones de litros de agua por segundo que está largando”.
El impacto territorial y la inminente llegada de la crecida a suelo bonaerense
Las consecuencias de este caudal descomunal ya golpean con fuerza en provincias vecinas, donde se registran zonas completamente anegadas en el centro y sur de Corrientes, con campos cubiertos de agua hasta las rodillas y productores obligados a movilizar hacienda de manera urgente. Ante este panorama, el ingeniero Velázquez analizó cómo repercutirá el fenómeno, “obviamente que la onda de crecida se va a venir en todos sus recorridos, de Rosario, y va a llegar a nuestro Delta”.
Los informes técnicos elaborados toman como parámetro de comparación las históricas inundaciones de 1983, debido a que el actual Superniño exhibe características muy similares pero agravadas por temperaturas oceánicas incluso superiores a las de aquel entonces. Bajo esta premisa meteorológica, los especialistas estiman que el pico de crecida que se espera desde Rosario hasta San Fernando —comprendiendo localidades bonaerenses como Tigre, Escobar, Campana, Zárate, Baradero y San Pedro— podría ubicarse entre 20 y 40 centímetros por encima de los máximos registrados en 1983, marcando un desafío sin precedentes para la infraestructura de defensa y la seguridad de las poblaciones ribereñas de la provincia de Buenos Aires.


