En las horas previas a una nueva jornada de protesta nacional, el ámbito universitario volvió a fijar postura frente al prolongado conflicto con el Poder Ejecutivo. En diálogo con Albino Aguirre y Nuria González Rouco en el programa “Palabras más, palabras menos” de LA CIELO FM 103.5, el rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), Arnaldo Medina, analizó el clima social en el marco de la 5ta marcha federal universitaria. La movilización se produce en un escenario marcado por la intervención de la Justicia, luego de que el juez Cormick aplicara multas diarias al jefe de Gabinete por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
Ante el argumento oficial de que la normativa se encuentra “interrumpida” o supeditada a revisiones judiciales, Medina remarcó que el debate trascendió la sola discusión de recursos económicos. “No se trata solamente del financiamiento de las universidades, sino que tiene que ver con la institucionalidad y con el cumplimiento de la ley”, sentenció el rector, destacando el valor de las medidas cautelares firmes vinculadas a la recomposición salarial por tratarse de una cuestión de carácter alimentario.
La tijera en el funcionamiento: “Las computadoras se caen a pedazos”
Más allá de las controversias legales, la preocupación central de las casas de estudio radica en la asfixia cotidiana para garantizar la enseñanza y la investigación. Medina expuso una alteración drástica en la estructura presupuestaria histórica, “históricamente la proporción entre lo salarial y el funcionamiento era de 9 a 1; o sea, el 10 por ciento era para que funcionen las universidades, para pagar servicios públicos, limpieza, vigilancia, el parque informático y combustible”.
Esa ecuación sufrió un severo deterioro en el último año, “hoy es menos del 6 por ciento con salarios deprimidos. Los salarios están un 34 por ciento por debajo, pero los gastos de funcionamiento están más del 60 por ciento debajo y desde mayo de 2024 no hay ninguna actualización”. Esta parálisis se agrava con la suba de tarifas, donde servicios básicos como la energía eléctrica registraron incrementos del 100 por ciento en el año, sumado al incumplimiento estatal de los preacuerdos firmados para actualizar partidas.
El impacto operativo amenaza con paralizar las aulas, “hoy no tenemos en las universidades las condiciones mínimas para que funcionen, no podemos renovar el parque informático, se están cayendo a pedazos las computadoras de nuestras salas y no tenemos cómo reparar los edificios que se llueven. Esto afecta directamente el derecho a la educación de nuestros estudiantes”.
Entre el discurso del “ataque político” y la respuesta del sistema
Desde la Casa Rosada, las vocerías oficiales mantienen la premisa del equilibrio fiscal, calificando las exigencias presupuestarias votadas por el Congreso como “un ataque político” sin asignación explícita de recursos que impactó sobre la inflación y el tipo de cambio.
Frente a esta narrativa, Medina evitó ingresar en la especulación retórica y enfatizó el objetivo de la comunidad académica, “nosotros vamos a marchar porque consideramos que no solamente es lo justo, sino también por nuestra supervivencia, la verdad es esa, estamos en una situación muy difícil”. Asimismo, desestimó las acusaciones que tildan a las movilizaciones de intentos desestabilizadores contra la gestión gubernamental, “lo que se está desestabilizando es el funcionamiento de nuestras casas de estudio. Estamos defendiéndonos, no nos queda otra”.
Un modelo de país en juego
El reclamo universitario sintetiza una discusión de fondo sobre el matriz de desarrollo nacional a largo plazo. Al repasar el riesgo de renuncias masivas y “fuga de cerebros” entre investigadores y docentes, el rector de la UNAJ enmarcó el sentido de la protesta como una defensa colectiva de la soberanía científica y educativa.
“Tener que ir a marchar no es algo que elijamos por gusto, sino por responsabilidad, porque tenemos que defender nuestras casas de estudio en una situación que empieza a ser terminal”, advirtió Medina. Y concluyó con un llamado a la sociedad, “no hay un futuro desarrollo en nuestro país sin un sistema universitario, sin ciencia y tecnología. Los países que han salido adelante lo han hecho de esa manera, y nosotros defendemos también el futuro de nuestra patria”.


