La mudanza de los presos de Villa Devoto a Marcos Paz avanzaba con un objetivo concreto: desocupar uno de los penales más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, entre los internos incluidos en el operativo estaba Guillermo Álvarez, conocido como “El Concheto” o “El Patovica”, cuyo traslado terminó con una orden para devolverlo a su alojamiento habitual.
El regreso se resolvió durante una audiencia judicial por videoconferencia. El juez Santiago Bignone dispuso que Álvarez volviera a Devoto y fijó un plazo de dos horas para cumplir la medida. El motivo no fue una falla logística del operativo, sino las condiciones particulares que rigen su detención y que, según la resolución, debían respetarse ante cualquier cambio de alojamiento.
La defensa del condenado, a cargo del abogado Sebastián Bruno, había cuestionado el traslado. En el expediente se tuvieron en cuenta las condiciones establecidas por el Juzgado Nacional de Ejecución Penal N.º 4 y ratificadas por el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 28. La decisión judicial también estableció que futuros cambios de alojamiento debían ser informados con anticipación.
El caso tiene otro componente judicial de peso: la condena que recibió Álvarez en 1999 fue anulada en agosto de 2024 por la Sala II de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, tras un recurso de revisión vinculado con un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por eso, mientras permanece detenido, se espera la realización de un nuevo juicio.
El plan para vaciar Devoto y trasladar a cientos de presos
El episodio ocurrió en medio de un operativo de gran escala para mudar a la población carcelaria de Villa Devoto al complejo penitenciario de Marcos Paz. Según los datos difundidos por el Ministerio de Seguridad Nacional, para ese momento ya se había trasladado cerca del 80% de los internos del penal porteño.
El despliegue contempla alrededor de 1.000 agentes penitenciarios y 600 efectivos de fuerzas federales, además de controles de seguridad, seguimiento satelital y verificaciones de las instalaciones. Una vez completada la salida de los detenidos de Devoto, el plan prevé trasladar también a unos 350 presos alojados en comisarías y alcaidías de la Ciudad.
La mudanza, sin embargo, quedó bajo observación de organismos de control. La Procuración Penitenciaria de la Nación y el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura presentaron un hábeas corpus colectivo para advertir sobre las dificultades para supervisar las condiciones de detención durante los movimientos de internos y reclamar intervención judicial.
En ese contexto, el regreso de Álvarez expuso una de las complicaciones del operativo: no todos los detenidos pueden ser trasladados bajo las mismas condiciones. En su caso, la orden judicial obligó a revertir el movimiento apenas unas horas después de su llegada a Marcos Paz.
El historial criminal de “El Concheto”
Álvarez fue detenido en agosto de 1996 y quedó señalado como jefe de la llamada “banda de los chicos bien”, vinculada con robos y homicidios cometidos en restaurantes y otros puntos de la Ciudad de Buenos Aires y la zona norte.
Entre los hechos por los que fue condenado figuran el asesinato de un hombre delante de su hija durante el robo de un automóvil, el homicidio de un subinspector de la Policía Federal y el de una estudiante durante un asalto en Belgrano. Ya preso, también mató a un compañero de celda de 17 años en la antigua cárcel de Caseros.

Por esos crímenes recibió reclusión perpetua, más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado. Tras la anulación de la sentencia, su defensa pidió la excarcelación al argumentar que llevaba más de 28 años detenido sin una condena firme. El fiscal Sandro Abraldes se opuso al pedido.
Así, mientras el sistema penitenciario intenta completar el traslado de los internos de Devoto a Marcos Paz, el caso de uno de los asesinos seriales más conocidos del país obligó a detener una parte del procedimiento: Álvarez volvió a su lugar de alojamiento habitual por una orden judicial que puso en primer plano las condiciones especiales de su detención y el complejo estado de su causa penal.


