Con menos de 24 horas para la sesión en la Cámara de Senadores que tratará el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la propiedad privada, en otros términos, la Ley de Tierras, desde la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se suman al debate con una investigación que acerca los pocos kilómetros del recinto Legislativo con el Cinturón Hortícola Platense.
El reciente análisis desarrollado por investigadoras e investigadores del Centro de Investigaciones Geográficas (CIG) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP (IdIHCS UNLP-CONICET) aborda este dilema a partir del cruce entre el mapa nacional de la extranjerización y la realidad cotidiana del Cinturón Hortícola Platense (CHP).
Mientras los datos del Registro Nacional de Tierras Rurales revelan que más de 13 millones de hectáreas en Argentina están privatizadas a favor de capitales extranjeros, liderados por inversores de Estados Unidos, Italia y España, la concentración de estos están en zonas estratégicas de agua y minería, la escala local refleja contradicciones profundas. En tanto, la extranjerización corporativa con el avance de capitales transnacionales sobre puertos, cuencas hídricas y zonas de frontera, facilitado por propuestas normativas orientadas al libre mercado global y la migración productiva e invisibilizada, en contraste directo, la población migrante que integra la fuerza de trabajo hortícola en La Plata habita bajo contratos de arrendamiento precarios, sufriendo la presión inmobiliaria y desplazándose hacia tierras de menor calidad.
El recinto vs. el territorio: la pulseada por desregular el mapa nacional
El proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo, que busca modificar de raíz la Ley de Tierras vigentes desde 2011, mantiene en vilo al Parlamento tras intensas negociaciones para modificar los topes de venta de superficie a capitales transnacionales. Mientras en la Cámara Alta se negocian porcentajes y artículos bajo la premisa de atraer inversiones globales, desde el Centro de Investigaciones Geográficas (CIG) de la Universidad Nacional de La Plata advierten sobre los efectos concretos de concebir al territorio como un simple bien de mercado.
A nivel nacional, la cartografía de la extranjerización ya contabiliza más de 13 millones de hectáreas en manos de capitales extranjeros, con una fuerte presencia en áreas de frontera, reservas hídricas estratégicas y cuencas claves como el Río Paraná. La propuesta parlamentaria plantea profundizar esta dinámica, abriendo la puerta a que grandes grupos corporativos adquieran recursos naturales bajo una lógica meramente extractiva y financiera.

Construir soberanía alimentaria
Mientras los legisladores discuten leyes de escala global, la realidad de los productores platenses revela una paradoja profunda. Casi el 70 por ciento de las familias hortícolas del periurbano platense no son dueñas de las hectáreas que trabajan. El diagnóstico para la región capital es tajante, “en el partido de La Plata, donde la superficie destinada a la producción intensiva y la superficie urbana presentan dimensiones similares, el CHP -el principal del país- enfrenta un proceso sostenido de avance urbano que desplaza a los productores hacia tierras de menor calidad agronómica y con déficits de infraestructura básica”, se detalla en el texto publicado por la UNLP.
Ahí reside la mayor contradicción del debate el mismo marco normativo que busca facilitar la acumulación de capitales financieros internacionales, continúa invisibilizando a las familias agrícolas migrantes que le ponen el cuerpo a la tierra todos los días para garantizar la producción de alimentos frescos a nivel nacional.
En la tensión entre ver a la tierra como un instrumento bursátil o como un soporte comunitario para la vida, los geógrafos y las organizaciones territoriales coinciden en un diagnóstico urgente, sin tierra asegurada para quienes la trabajan y la cuidan, la soberanía alimentaria es solo una ilusión lejana.

