El gobierno nacional disolvió el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), un organismo que estaba abocado a implementar el Código Alimentario Argentino (CAA). La iniciativa se hizo oficial este lunes en el Decreto 697/26 donde introdujeron una serie de cambios en todo el sistema de control de alimentos. La desregulación llegó al área.
La norma publicada en el Boletín Oficial de hoy introduce media docena de cambios en el CAA. La principal es el cierre del INAL y el reparto de sus tareas entre el Ministerio de Salud de la Nación y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). La cartera de Mario Lugones quedó a cargo de “la definición de política alimentaria” mientras que el SENASA absorbe las funciones de registro, control y fiscalización.
Inicialmente, Salud va a concentrar sus esfuerzos “en la eliminación de colorantes y saborizantes de los alimentos procesados”, informó la administración libertaria. Por su parte, el SENASA deberá autorizar y supervisar que se cumplan las normas del Código Alimentario en todo el país.

Más allá de eso, el decreto firmado por Javier Milei implementa varios cambios más que fueron explicados oficialmente como “simplificación regulatoria y reducción de la carga administrativa“. Por ejemplo, desde ahora “se reconocen por equivalencia las certificaciones de aditivos, coadyuvantes tecnológicos e ingredientes emitidas por países con sistemas de control reconocidos o que aplican el Coden Alimentarius”. También eliminaron evaluaciones y procedimientos para los productos importados que ya cuenten con autorizaciones en sus países de origen.
Milei introdujo cambios en el Código Alimentario
Modernización de procesos y sistemas
Se establece una Base Única de Datos a cargo del SENASA, centralizando la información y los registros de productos y establecimientos para agilizar la gestión y fortalecer la trazabilidad.
Se centralizan los registros de productos y establecimientos en un único organismo, simplificando los trámites y reduciendo la burocracia para los usuarios.
Se establece un plazo máximo de 45 días hábiles para actualizar el Código Alimentario Argentino, brindando mayor previsibilidad, transparencia y agilidad al proceso de modificación de la normativa.
Facilitación del comercio
Se agilizan las importaciones de alimentos envasados para venta directa, estableciendo controles posteriores al ingreso para evitar demoras innecesarias en su comercialización.
Se facilita la exportación de alimentos, estableciendo que los productos deberán cumplir los requisitos del país de destino y que las certificaciones serán emitidas por un único organismo con reconocimiento internacional.
Descentralización y armonización
El SENASA impulsará convenios con las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para avanzar hacia un sistema armonizado de registros, requisitos, aranceles y sanciones.
Se establece un registro único para establecimientos, con una identificación clara para la comercialización nacional, simplificando la identificación de los establecimientos en todo el país.

