El Plan Maestro del Río Salado es, sin dudas, la obra hidráulica más ambiciosa de la provincia de Buenos Aires en las últimas tres décadas. Indispensable para reducir el riesgo de inundaciones y recuperar miles de hectáreas productivas en el interior bonaerense, su concreción avanzó —o se frenó— al compás de las coyunturas económicas y las disputas políticas a nivel nacional y provincial.
Se trata de una cuenca de 531 kilómetros, con una superficie de 170.000 km² y una extensión de 17 millones de hectáreas —equivalente a toda la provincia de Córdoba—, que alcanza a 59 municipios y a más de 1,5 millones de habitantes.
Avances, nudos y disputas en los tramos IV y V de la obra
Para planificar los trabajos, el curso del río fue dividido en cinco tramos: los I, II y III fueron finalizados entre 2007 y 2017; el IV presenta avances parciales —concluidas las etapas 1, 3 y 4— y mantiene virtualmente paralizada la etapa 2 por decisión del actual Gobierno nacional; mientras que el tramo V fue licitado por la provincia y en los próximos días se realizará la apertura de sobres.
En el tramo IV persiste un cuello de botella en la etapa 2, en el sector comprendido entre Roque Pérez y el puente Ernestina-Elvira. Esos trabajos quedaron frenados en 2023 como parte de la paralización de la obra pública dispuesta por el gobierno de Javier Milei.

Tras una serie de reclamos de sectores productivos por las inundaciones en ciudades ligadas a la Cuenca, el Gobierno nacional anunció en septiembre de 2025 el reinicio de las obras, aunque los trabajos avanzan a un ritmo lento.
En las últimas horas, el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, visitó la localidad de Roque Pérez y destacó, junto al intendente Maximiliano Sciaini, los trabajos en el distrito que sí dependen de la provincia.
En particular, exhibió avances en la construcción de un puente ferroviario y otro carretero sobre el río Salado, destinados a mejorar la conectividad entre Roque Pérez y Lobos, en el marco de las intervenciones de dragado y ampliación del cauce.

En ese contexto, el funcionario envió un mensaje al ministro Luis Caputo, a quien responsabilizó por el bloqueo en el envío de recursos del fondo hídrico —financiado con el impuesto a los combustibles—: “Necesitamos que Caputo deje de timbear la plata que debería invertirse en estas obras y que el Plan Maestro del Salado se reinicie también en su etapa IV, que hoy está a cargo del Gobierno nacional”, advirtió.
Respecto del tramo V, que se extiende a lo largo de 95,38 kilómetros —desde el Canal del Este de la laguna de Bragado hasta la descarga de la laguna El Carpincho, en Junín—, la apertura de sobres está prevista para el próximo 26 de abril en La Plata.
La confirmación se conoció en los últimos días, tras la apertura formal de la licitación realizada en enero.
Se trata de las etapas 1 y 2 de ese tramo, en las que se proyecta la reconstrucción de siete puentes —cinco viales y dos ferroviarios—, además de la adecuación del cauce del río.
La obra demandará una inversión estimada en USD 138 millones, con financiamiento mixto: un préstamo del Banco Europeo de Inversiones (BEI) por USD 110 millones y aportes del Tesoro provincial.
Se estima que las obras permitirán recuperar cerca de 400.000 hectáreas productivas.

