La causa judicial que mantiene a la abogada argentina Agostina Páez sin poder salir de Brasil sumó en las últimas horas un nuevo capítulo: la propia imputada denunció que está recibiendo amenazas de muerte e insultos de extrema violencia a través de sus redes sociales.
Retenida en Río de Janeiro desde mediados de enero por una investigación vinculada a una presunta “injuria racial” contra un mozo, Páez utilizó su cuenta de Instagram para exponer el nivel de hostigamiento que enfrenta mientras el expediente avanza en la Justicia brasileña.
En una serie de historias, publicó capturas de pantalla con mensajes en portugués y en español que incluyen agravios raciales, amenazas sexuales explícitas y advertencias de muerte. “Cuidado en caminar sola”, “racista no vas a tener paz”, “espero te mates” y “vas a morir” son algunas de las frases que recibió, muchas acompañadas por emojis de calaveras y ataques dirigidos también a su familia.
Uno de los textos más crudos advertía sobre una presunta agresión física en la vía pública, con referencias directas a sus padres. Otros mensajes llegaron aún más lejos, con expresiones de odio sexualizado y llamados abiertos a la violencia.
Incluso aparecieron publicaciones que alentaban represalias por fuera del sistema judicial. “El racismo se combate a las piñas”, escribió un usuario, cuestionando al Poder Judicial brasileño y promoviendo acciones por mano propia.

Cruces públicos y descargos
En paralelo a la difusión de las amenazas, la abogada respondió a una joven que afirmó haber sido víctima de acoso escolar por parte suya en el pasado. Páez negó de manera categórica esa versión y aseguró que nunca compartió ámbito escolar con la denunciante.
También apuntó contra la exmodelo brasileña Anamá Ferreira, quien opinó públicamente sobre el caso. Según la letrada, las declaraciones de Ferreira “no son ciertas” y sostuvo que intentó comunicarse con ella de manera respetuosa, pero fue bloqueada.
El hábeas corpus y la estrategia de defensa
Mientras el clima en redes escala, la situación procesal de Páez continúa sin resolución definitiva. La abogada permanece en Brasil y sigue bajo investigación por el delito de “injuria racial”, figura que en ese país contempla penas de prisión.
Su defensa presentó un hábeas corpus de 50 páginas en el que cuestiona la legalidad del procedimiento, detalla horarios y secuencias del hecho investigado y señala la existencia de cámaras de seguridad que —según sostienen— no habrían sido incorporadas correctamente al expediente.
El recurso también objeta la utilización pública de su imagen en campañas y publicaciones, al considerar que esa exposición vulnera garantías básicas mientras no exista una condena firme.

