Cada 9 de febrero el calendario marca una excusa perfecta para ponerse de acuerdo en algo que, en general, no genera grietas, y es la pizza.
El Día Mundial de la Pizza celebra a uno de los platos más icónicos del mundo y, sin exagerar, a uno de los grandes amores gastronómicos de los argentinos.
Se dice que la pizza moderna es una creación del panadero Raffaele Esposito de Nápoles. De acuerdo a una leyenda urbana muy popular la muy conocida Pizza Margarita o Margherita se inventó en el año 1889. El Palacio Real de Capodimonte hizo un encargo al pizzaiolo napolitano Esposito, para crear una pizza en honor a la visita de la Reina Margherita.
En nuestra provincia de Buenos Aires también la pizza es más que comida, es ritual, es punto de encuentro y es identidad.
No es casual que la pizza haya sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2017. Ese reconocimiento apunta a la receta, pero también a todo lo que la rodea, por ejemplo la forma de prepararla, de compartirla y de transmitirla de generación en generación.
En territorio bonaerense, esa tradición se vive con especial intensidad, desde pizzerías históricas del conurbano hasta locales clásicos y de barrio en la capital provincial.
La pizza como ritual bonaerense
En CABA, la pizza tiene personalidad propia. Masa alta, abundante muzzarella, salsa generosa y, muchas veces, una fainá que acompaña como parte inseparable del ritual.
En La Plata, esa costumbre se replica con identidad propia: pizzerías céntricas de cada vez más variantes, locales familiares en los barrios y mesas largas donde se mezclan estudiantes, familias y amigos.

En los últimos años llegaron la estilo Nueva York, enorme y más aceitosa, la napolitana (no la que nos daban con tomate fresco cortado) con aireado de masa, menos queso y bordes altos, y otras creaciones argentinizadas y muy diferentes a las de origen italiano.
La pizza aparece después de un partido, luego de rendir un final, fría con mate al día siguiente, en cumpleaños improvisados o como solución infalible para una noche sin ganas de cocinar. Pedir “media de muzza y media de fugazzeta”, discutir cuál salió mejor o comer de parado en el mostrador forma parte de una escena cotidiana que atraviesa generaciones.
Promos, descuentos y pizzas a precio especial en La Plata
Como cada año, el Día Mundial de la Pizza se vive con fuerza en La Plata, donde muchas pizzerías se suman a la celebración con descuentos y promociones especiales. Ofertas del 20% y 30%, combos familiares, 2×1 en pizzas clásicas y precios promocionales para retiro por mostrador aparecen en cartas y redes sociales durante toda la jornada.
Locales tradicionales del centro y pizzerías de barrio apuestan a promociones en variedades clásicas como muzzarella, especial y cuatro quesos, mientras que algunas propuestas artesanales suman toppings extra o sabores especiales.
En una ciudad atravesada por estudiantes y familias, la fecha se convierte en una oportunidad ideal para salir a comer o pedir delivery sin que impacte tanto en el bolsillo.
Celebraciones, redes sociales y encuentro
Además de las promos, el festejo se traslada a las redes sociales, donde pizzerías platenses lanzan sorteos, concursos y consignas para participar por cenas o pizzas gratis. Historias de Instagram, fotos de hornos encendidos y debates eternos sobre “pizza con o sin fainá” copan el feed durante todo el día.
Incluso, algunos locales organizan degustaciones, música en vivo o beneficios especiales para quienes consumen en el salón.
Mucho más que una comida
La pizza también es memoria afectiva. Todos tienen una pizzería “de siempre”, ligada a la infancia, a la adolescencia o a los encuentros con amigos.
En la provincia de Buenos Aires, de profunda raíces italianas, lo compartido sigue siendo central, y la pizza funciona como un verdadero pegamento social.

