En una cobertura realizada por la cronista Yanina Méndez para la señal Ar12, se registró el drama cotidiano que viven miles de personas que utilizan el transporte público. Una pasajera resultó lastimada cuando la puerta de un colectivo se cerró violentamente sobre su cuerpo, atrapando su mochila y, lo más grave, uno de sus dedos. El hecho ocurrió en una unidad que circulaba totalmente desbordada, con pasajeros viajando “apretadísimos” debido a la notoria escasez de unidades en las calles.
Hacinamiento y peligro
El relato periodístico y las imágenes mostraron con crudeza el momento exacto del incidente, cuando la mujer fue la última en intentar subir al transporte que ya no admitía más gente.
“Mirá cómo va esta mujer. Le cerró la puerta contra el pecho”, describió la periodista mientras la cámara mostraba la presión ejercida sobre la usuaria.
Segundos después, el dolor se hizo evidente. “Ay, se cerró la puerta y la lastimó mucho”, exclamó al observar la herida sangrante en el dedo de la víctima, mientras buscaba desesperadamente la presencia de algún inspector o responsable de la empresa para brindar auxilio inmediato.
Ajuste y desinversión
Este accidente parece una palpable consecuencia directa de la crisis del transporte. Este escenario se vincula estrechamente con la quita de subsidios implementada por el gobierno de Javier Milei.
El impacto es doble para el usuario: a pesar de los aumentos en el boleto, la frecuencia de los servicios cae de forma marcada. Las empresas prestadoras sostienen que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos operativos, especialmente el combustible, lo que reduce la cantidad de unidades en circulación.
Como resultado, los usuarios se ven obligados a viajar en condiciones cada vez más precarias. La escena captada refleja un sistema absolutamente colapsado, donde la combinación de menos colectivos y mayor demanda incrementa los riesgos y pone a los pasajeros en situaciones que afectan directamente hasta su integridad física, como fue este caso mostrado en vivo por la TV, en donde hasta se llega a observar el dedo atrapado en la puerta de la unidad.

