El tanque vacío de miles de usuarios de Gas Natural Comprimido (GNC) mientras las filas de taxistas y protestas alrededor de las estaciones de servicio, La capital bonaerense, Berisso y Ensenada son el epicentro de la crisis, la zona más afectada. “La Plata es el lugar más emblemático de todo esto; es la peor publicidad que nos pueden hacer”, sentencia Pedro González, presidente de la Cámara de Expendedores de GNC, al analizar por qué la capital bonaerense sufre más que el resto del país en dialogo con “Todo no se puede” de La CIELO FM103.5
El origen del problema no es la falta de gas en el país, sino una decisión comercial tomada hace años. Según González, la mayoría de los dueños de las 46 estaciones platenses optaron por “contratos interrumpibles” con la distribuidora Camuzzi. La razón fue puramente económica, se “convenció a casi todos de pasar a contratos interrumpibles porque era más barato, porque iban a pagar menos, y decía que si somos muchos no nos van a cortar”, afirma de manera contundente González.
Incertidumbre, desabastecimiento y un ahorro que se licua
Cuando llega el frío extremo y la presión en los caños cae, las distribuidoras tienen una jerarquía clara de priorizar los esenciales y las empresas con contrato firme o no interrumpible. Esto genera la diferencia con otras zonas en La Plata solo seis estaciones tienen contratos “firmes” (que les aseguran el suministro), en el Área Metropolitana (AMBA) la historia es otra hay casi 800 estaciones y la mayoría tiene contrato firme, por lo que el desabastecimiento no se nota.
A pesar de las críticas, los empresarios platenses se resisten al cambio. González relata que “no quieren porque tienen que pagar más caro”. Lo paradójico es que ese ahorro en el costo del gas para el estacionero no se traduce en un beneficio para el cliente. “No es que La Plata vende más barato que el resto; al contrario, los precios más baratos están en el AMBA”, advierte el dirigente.
En tanto, el dirigente sostiene que el consumo de GNC no mueve la aguja a nivel nacional debido a que consumo no llega a ser el 5 por ciento. Frente a esto, la solución parece lejana y depende de un acuerdo entre los estacioneros que hoy priorizan el ahorro sobre la continuidad del servicio. Mientras tanto, González insiste en que el consumo del sector no es el culpable del colapso del sistema, mientras el contrato sea interrumpible, la situación no va a mejorar.

