Después de una tarde perfecta para Estudiantes en UNO, Alexander Medina tomó la palabra y dejó varios títulos fuertes. El entrenador analizó la goleada 4-0 sobre Gimnasia, destacó la respuesta de sus futbolistas y aprovechó la conferencia de prensa para referirse a los cuestionamientos que rodearon su trabajo durante las últimas semanas.
El Cacique reconoció que el comienzo del semestre estuvo lejos de ser el esperado, tanto desde los resultados como desde el funcionamiento. Sin embargo, después de quedarse con el Clásico de manera contundente, pidió mesura y respaldó el proceso que encabeza.
“Obviamente que no se arrancó de la mejor manera en resultados y regularidad. Yo siempre me estoy jugando una parada brava acá, estamos en la silla eléctrica constante”, lanzó Medina, ante la consulta sobre si era un partido que en la previa podía condicionar su ciclo.

Medina respondió a las críticas
Lejos de quedarse únicamente con el análisis del 4-0, el técnico albirrojo profundizó sobre la presión que siente alrededor de su cargo y dejó un fuerte mensaje hacia quienes cuestionaron su continuidad.
“Acá los que evalúan el trabajo no son los periodistas o la gente, es la dirección deportiva y los jugadores”, sostuvo. Y agregó: “Acá algunos dicen lo que les conviene, yo me tengo que reinventar con herramientas. Hay que parar un poquito porque quieren siempre desestabilizar y polemizar”, sostuvo, en un mensaje poco feliz.
Estudiantes, antes de enfrentar a Gimnasia, estaba anteúltimo en su zona en el Clausura, venía de perder tres partidos de cuatro y, tras arrancar en el podio en la Anual, había perdido mucho terreno de cara a la clasificación de la Copa Libertadores. Y todo, con un gran plantel para gestionar. No podía soslayarse que, en la previa, el peso de un Clásico y lo que se juega el Pincha en Chile (con el club proyectando avanzar en la Libertadores por su objetivo Mundial de Clubes 2030), podían dejar su proceso muy herido en caso de no salir airoso de ambas situaciones. Pero está claro que siempre es mejor encontrar un enemigo afuera, que hacer una autocrítica realista de la situación que debía afrontar. Y que al menos en su primer episodio, lo sacó adelante con contundencia.
De hecho, los jugadores reconocieron que hubo una reunión interna de los jugadores para afrontar este delicado momento que se vivía puertas adentro por el mal arranque del semestre. Por lo tanto, el término “desestabilizar” por el solo hecho de exponer lo que estaba en juego, pareció bastante inoportuno.

El impacto de la goleada
Pese a la magnitud del resultado y al significado de imponerse de esa manera ante el máximo rival, Medina buscó mantener los pies sobre la tierra.
“Confiamos mucho en nuestros jugadores. Nos vamos tranquilos, con mesura”, señaló. Luego completó su idea con una frase que apuntó directamente a los extremos que suelen rodear cada resultado: “Hoy no somos un equipo perfecto ni tampoco fuimos un desastre en la derrota ante Riestra”.

En cuanto al desarrollo del clásico, el entrenador consideró que Estudiantes comenzó mejor, aunque reconoció que Gimnasia consiguió equilibrar el trámite durante un tramo de la primera etapa.
“El partido lo habíamos arrancado mejor. Ellos emparejaron con buenas presiones. El equipo apareció, la expulsión logró destrabar un poco el trámite y ahí, en forma clara, nos adueñamos”, explicó.
Las dudas que tuvo el DT antes del clásico
El Cacique reveló además que la formación estuvo lejos de resolverse con anticipación. El desgaste acumulado después del compromiso del martes y algunas molestias físicas obligaron al cuerpo técnico a esperar prácticamente hasta el día del encuentro.
“Cuando terminó el partido del martes nos tomamos unas horas para analizar cuestiones individuales en los futbolistas. Hasta última hora hubo dudas por la cuestión sanitaria”, explicó.

La situación de Joaquín Correa también se evaluó hasta prácticamente el cierre de la previa. “Con Joaquín hubo dudas hasta último momento para que vaya desde el arranque. Son las decisiones que tenemos que tomar cuando tenés partidos decisivos”, explicó.
Estudiantes termina el clásico con una goleada que fortalece al plantel y también a su entrenador. Medina, sin embargo, eligió no subirse a la euforia: respondió a las críticas, defendió su trabajo y dejó un mensaje claro después del 4-0. Ni “perfectos” ahora, ni un “desastre” antes. En una tarde de desahogo en UNO, el Cacique también jugó su propio partido y ya piensa en la Copa Libertadores.

