Mientras manipulaba un secarropas en su vivienda del barrio de Bosques, Yael perdió el pulgar de su mano derecha. Cuatro meses después, profesionales del hospital El Cruce de Florencio Varela le devolvieron la alegría con el trasplante de uno de los dedos del pie en la zona amputada.
El médico Sebastián Valbuena le propuso hacer la reconstrucción el mismo día que conoció su caso. “Mi hija quería recuperar su dedo pero no sabíamos si eso iba a ser posible. Yo siempre tuve esperanzas. Y cuando el doctor nos explicó todo lo pensamos en familia y nos dimos cuenta de que iba a ser lo mejor”, contó Carina, madre de la joven de 16 años.
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“Para mí fue muy difícil lo que pasó, lo único que quería era recuperar mi dedo, para más adelante poder trabajar y estudiar, por eso dije que sí sin dudarlo. Me parecía una gran idea”, sostuvo Yael, quien obtuvo el alta en el nosocomio de alta complejidad el viernes pasado.
La operación
Para lograr el objetivo, entre tres grupos de especialistas tomaron el segundo dedo del pie izquierdo de la paciente y lo pusieron en el lugar del pulgar amputado.
“Primero hubo que operar la mano para prepararla para que recibiera el nuevo dedo y luego hubo que ir en busca del dedo del pie, extraerlo con las arterias, venas, nervios tendones y hueso”, explicó Valbuena.
Y agregó: “Luego otro equipo realizó la colocación del dedo del pie a la mano, es decir el trasplante, y un tercer equipo quedó reconstruyendo el pie para que quede lo más funcional posible y sin secuelas”.
Según el cirujano, “Yael va a poder tener una vida normal” y a mediano plazo “podrá tomar una lapicera y empezar a escribir de vuelta, de a poco va a ir recuperando la movilidad de su dedo, va a poder atarse los cordones y hasta enhebrar una aguja”.
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