Quien crea que el romance del sur de Asia con la Selección Argentina fue una moda pasajera de Qatar 2022, no entiende nada de fútbol. El contundente debut de la Scaloneta en el Grupo J del Mundial 2026, con el 3 a 0 ante Argelia en Kansas City, volvió a demostrar que el termómetro de la pasión albiceleste se mide en niveles extremos a más de 17.000 kilómetros de nuestro país.
Sin embargo, a diferencia de torneos anteriores donde el festejo era puramente callejero, esta vez la denominada “Messimanía” se transformó en un fenómeno de organización masiva, desvelos colectivos en búnkeres especialmente equipados y un despliegue de cotillón que volvió a llamar la atención de medios de todo el planeta.
La Daffodil University, epicentro de una madrugada inolvidable
Como reflejaron distintos medios internacionales, uno de los puntos neurálgicos de la celebración estuvo en la Daffodil International University (DIU), ubicada en las afueras de Dhaka, la capital de Bangladesh.
Allí, el centro de estudiantes organizó una transmisión en pantalla gigante que reunió a más de dos mil jóvenes en plena madrugada. El encuentro comenzó con nerviosismo, pero la tensión se transformó rápidamente en euforia cuando Lionel Messi abrió el marcador.
La explosión definitiva llegó con el tercer tanto del capitán argentino. Según las crónicas difundidas tras el partido, decenas de hinchas abandonaron sus ubicaciones para acercarse al escenario principal, mientras se multiplicaban las banderas celestes y blancas, los cánticos y las celebraciones que rápidamente se viralizaron en redes sociales.
La particularidad es que el encuentro comenzó cerca de las 7 de la mañana en Bangladesh, un horario que no impidió que miles de personas permanecieran despiertas o se levantaran temprano para acompañar a la Selección campeona del mundo.
Banderas gigantes y los “búnkeres mundialistas”
La previa del encuentro también dejó imágenes impactantes. En distintos sectores de Dhaka y en localidades como Narail, grupos de fanáticos desplegaron enormes banderas argentinas confeccionadas artesanalmente.
Las imágenes difundidas por medios locales mostraron extensos recorridos de enseñas albicelestes atravesando calles y avenidas, en una demostración de fanatismo que ya se convirtió en una marca registrada de Bangladesh cada vez que juega Argentina.
Además, distintos medios regionales destacaron la proliferación de los llamados “búnkeres mundialistas”, espacios tipo “fan fest” especialmente acondicionados para seguir los partidos de la Scaloneta. Galpones, terrazas y salones comunitarios fueron equipados con proyectores, pantallas gigantes, sistemas de sonido y servicios de comida para resistir la madrugada.
La lógica fue que si el partido se juega a las siete de la mañana, la mejor alternativa era convertir la madrugada en vigilia para una verdadera fiesta colectiva.
India y Pakistán también se rindieron ante el triplete de Messi
La locura no quedó confinada a Bangladesh. En la India, particularmente en el estado de Kerala, diferentes agrupaciones de seguidores de Messi organizaron reuniones multitudinarias para seguir el debut argentino.
Las transmisiones en espacios abiertos buscaron recrear el clima de una cancha, con bombos, banderas y camisetas albicelestes que volvieron a dominar el paisaje pese a la enorme distancia geográfica con la Argentina.
En Pakistán, el impacto también fue significativo. La ciudad de Karachi, especialmente el tradicional barrio futbolero de Lyari, registró celebraciones masivas tras la actuación del capitán argentino.
Los medios locales resaltaron cómo la figura de Messi logró atravesar generaciones y fronteras. Para muchos jóvenes del sur de Asia, el rosarino representa una referencia futbolística que lleva dos décadas vigente en la elite mundial.
Messi, una pasión que atraviesa continentes
Con el triunfo consumado y los tres primeros puntos asegurados en el Grupo J, las celebraciones continuaron hasta el amanecer en distintos puntos del continente asiático.
Caravanas de motos, reuniones familiares, pantallas gigantes y encuentros multitudinarios volvieron a demostrar que el vínculo entre la Selección Argentina y millones de hinchas asiáticos está lejos de apagarse.
Lo que comenzó como una historia de admiración deportiva terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural de escala global. Y cada vez que Lionel Messi aparece con la camiseta albiceleste, ese vínculo parece fortalecerse todavía más.

