El transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una tormenta de quejas de los usuarios. Con una restricción del 30% en las frecuencias, las paradas se han convertido en escenarios de espera y enojo. Sin embargo, para Luciano Messina, secretario de la Cámara de Transporte de la provincia de Buenos Aires (CTPBA), la medida no es una elección, sino el síntoma de un sistema “enfermo” que ya no puede sostenerse. “No lo llamaría plan de lucha en realidad la restricción que se ha hecho es una obligada”, sentenció el directivo en diálogo con “Palabras más, palabras menos” de FM Cielo 103.5.
Un sistema “enfermo” y descapitalizado
Para las empresas, el aumento del combustible no fue el origen del problema, sino el detonante final. Messina explicó que el deterioro comenzó hace casi una década: “Venimos del 2016 un deterioro paulatino del sistema; el problema no solo resiste en el aumento este excesivo que hubo del combustible simplemente esto dejó al descubierto lo enfermo que está el sistema”.
La falta de reconocimiento de los costos reales ha llevado a una situación límite donde las empresas operan con un “40 por ciento de déficit de cobertura de costos”. Esta brecha se traduce en una pérdida tangible de infraestructura: “Hace 3 años atrás teníamos 18.500 colectivos en el AMBA hoy estamos apenas en 16.500. Es una pérdida del capital de las empresas y de la fuente de trabajo”.
El valor real del boleto: 2500 pesos
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue el cálculo de lo que cuesta, hoy, mover a un pasajero. Messina reveló que la recaudación actual -sumando pasaje y subsidios- queda muy por debajo de la realidad operativa. “El costo de transportar a una persona… va a oscilar entre 2100 y 2500 pesos según las sesiones que viaje”, detalló, contrastando que hoy perciben unos $1400 en total, quedando “entre 600 y 700 pesos abajo del valor del costo”.
Ante la consulta sobre si el usuario podría pagar esas cifras, el dirigente fue empático: “Entendemos que hoy no hay bolsillo de ningún laburante que pueda pagar 2.100 pesos el pasaje; lo que estamos pidiendo hace mucho tiempo es que realmente le den el subsidio al que lo necesita directamente en su tarjeta”.
“Los malos de la película” y la deuda del Estado
Messina lamentó que las empresas queden en el medio de la bronca social. “Somos los malos de la película la gente interpreta que con los subsidios nos estamos enriqueciendo y realmente no comprende que el verdadero subsidiado es el pasajero”, afirmó. A esto se suma una deuda millonaria de Nación hacia las provincias por los “atributos sociales” (descuentos a jubilados, beneficiarios de ANSES, etc.), que rondaría los 60.000 millones de pesos.
“Hoy las empresas están de rodilla, el sistema tendría que estar paralizado, hoy las empresas se siguen endeudando y estamos dando el servicio que podemos”, advirtió Messina, subrayando que la prioridad es “no dejar a la gente tirada en la calle”.
Hacia el cierre, Messina dejó una advertencia que refleja la precariedad del servicio actual: “Hoy viajan mal pero es peor si no salimos a la calle”. La solución, según el directivo, depende ahora de compromisos serios y respuestas concretas por parte de las autoridades nacionales y provinciales.

