La incorporación de la inteligencia artificial en el ámbito de la salud ya comenzó a transformar distintas prácticas profesionales, y la kinesiología no es la excepción. Desde sistemas capaces de analizar movimientos en tiempo real hasta plataformas que permiten continuar tratamientos a distancia, las nuevas tecnologías empiezan a ganar terreno en consultorios, clínicas y hospitales de la provincia de Buenos Aires.
En ese contexto, desde el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA) remarcaron que el avance tecnológico no implica un reemplazo del trabajo profesional, sino una herramienta complementaria para optimizar los procesos de rehabilitación y mejorar la atención de los pacientes.
“La inteligencia artificial no reemplaza al profesional, sino que amplía sus herramientas para tomar mejores decisiones”, afirmó Pablo Dolce, presidente del CoKiBA, al analizar el impacto que estas tecnologías ya tienen en el sector.
Uno de los principales aportes de la IA dentro de la kinesiología está vinculado con la posibilidad de procesar grandes volúmenes de información en pocos segundos. Esto permite realizar evaluaciones más precisas, anticipar la evolución de los pacientes y adaptar los tratamientos según las características y necesidades individuales de cada caso.
Además, la utilización de dispositivos tecnológicos, como sensores de movimiento colocados en distintas partes del cuerpo, permite registrar y analizar cómo se mueve un paciente durante una rehabilitación. Esa información es interpretada por sistemas inteligentes que ayudan a detectar dificultades, medir progresos y ajustar ejercicios de manera más precisa.

Realidad virtual y rehabilitación a distancia
Otro de los avances que empieza a consolidarse es el uso de entornos de realidad virtual aplicados a ejercicios de rehabilitación. Según explicaron desde el CoKiBA, estas herramientas generan experiencias más dinámicas e interactivas, algo que contribuye a sostener la motivación de los pacientes durante tratamientos largos.
“Estas tecnologías permiten hacer un seguimiento más preciso y adaptado a cada paciente, algo clave en los procesos de rehabilitación”, sostuvo Dolce.
A su vez, la expansión de la telekinesiología abrió nuevas posibilidades para garantizar la continuidad de los tratamientos. A través de plataformas digitales, los profesionales pueden supervisar ejercicios y realizar seguimientos remotos, permitiendo que los pacientes continúen la rehabilitación desde sus hogares.
Desde el Colegio destacaron que esta modalidad resulta especialmente importante para personas que viven en zonas con menor acceso a servicios de salud o que tienen dificultades para trasladarse con frecuencia a un centro de atención.
“La posibilidad de acompañar a los pacientes a distancia mejora la continuidad del tratamiento, especialmente en zonas con menor acceso a servicios de salud”, señaló el presidente de la entidad.
Pese al crecimiento de estas herramientas, desde el CoKiBA insistieron en que ningún sistema automatizado puede reemplazar el criterio clínico, la evaluación integral ni el vínculo terapéutico que establece el kinesiólogo con cada paciente. En ese sentido, remarcaron que el verdadero desafío pasa por incorporar la tecnología de manera responsable y con formación profesional adecuada.
“El desafío no es sólo incorporar tecnología, sino hacerlo con criterio clínico, formación y responsabilidad profesional”, concluyó Dolce.

