Este 18 de julio se celebra, como cada año, el Día Mundial de la Escucha, una fecha que pretende sensibilizar y tomar conciencia de cómo el sonido afecta a la vida diaria. Se trata de una efeméride que intenta preservar los entornos sonoros y evitar la contaminación acústica.
Esta efeméride surgió como una iniciativa propuesta por la World Listening Proyect (WLP) y por la Midwest Society for Acoustic Ecology (MSAE), y la fecha fue elegida con motivo del aniversario de un gran compositor canadiense como es R. Murray Schafer, quién fundó la WLP.
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En diálogo con Gente Despierta, por La Cielo 103.5, el médico especialista en Otorrinolaringología e integrante del Círculo Médico de la FEMEBA, Luciano Nápoli, informó sobre los sonidos de la cotidianidad que pueden afectar a la salud de las personas y explicó que cada vez tiene pacientes más jóvenes.
“Antes se veían mayores de 40 que trabajaban en ambientes ruidosos, y hoy en día vemos a adolescentes y jóvenes mayores de 20 o 30 años que vienen con consultas como el zumbido”, manifestó el profesional al respecto y sostuvo que eso está relacionado a los decibeles.
Los decibeles, tal como informó Nápoli, es una medida de la intensidad del sonido, “o sea, es una medida acústica que mide cuánta intensidad tiene un sonido”. De esta manera, cuanto más altos son los decibeles, mayor es el sonido. “Un sonido agradable son menos de 60 decibeles, que es el habla que estamos usando ahora, el susurrar”, ejemplificó el doctor.
Por su parte, “entre 60 y 80 decibeles es un sonido de mediana intensidad que podría empezar a molestar. Por ejemplo el transito, la música normal. Y un sonido fuerte es cuando ya pasamos los 80 decibeles que los sonidos que están en las fábricas, en las calles en las horas pico”, también agregó. Este último afecta directamente a la audición.
Si tenemos en cuenta que en el boliche se superan los 140 decibeles, se explica por qué muchos jóvenes sienten zumbidos en la cabeza al llegar a casa. También sucede en otros ámbitos de la cotidianidad: “A veces uno llega a la casa y esta irritable. Resulta que, aparte de todos los problemas laborales que pueda tener, viajar dos horas en un transito con bocinas y la cantidad de autos, esa contaminación sonora genera que nos irritemos”, sostuvo.
¿Cuáles son los traumas acústicos que se pueden padecer?
Luciano Nápoli explicó que se pueden padecer traumas acústicos de dos formas: el agudo y el crónico. “El trauma acústico agudo, que es una exposición brusca al ruido como una explosión, estar cerca de parlantes en una fiesta, entonces la persona sale del lugar con una pérdida auditiva o con zumbidos”, comunicó.
Asimismo siguió: “El trauma acústico crónico es la exposición frecuente, diaria a ruidos sin protección. Por ejemplo: el uso de amoladoras, agujereadoras, máquinas de cortar pasto. Uno cree que eso no es molestia, pero supera los 1.200 decibeles y eso genera micro traumas”.
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