La Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) distinguió con su máximo galardón al fundador de Infobae, en un acto rodeado de figuras del periodismo, de la academia y autoridades de la universidad. Hadad evocó a sus raíces en el Bajo Flores tendiendo un puente con la innovación tecnológica y su impacto en la transformación del periodismo.
En el aula magna de la UNLaM se entregó la distinción, tradicional para la academia, que pone reconocimiento en la trayectoria del periodista, que identifica a aquellas figuras cuya obra honra la excelencia e impacta a la sociedad.
Daniel Hadad, el hombre que hace décadas decidió que el periodismo en español debía dejar de mirar el retrovisor para empezar a diseñar el futuro, logrando transformar la industria de los medios en el mundo hispanohablante.
La distinción no era menor. El Doctorado Honoris Causa es un galardón que la UNLaM entrega con cuentagotas; apenas siete veces en 36 años. Sin embargo, la justificación del vicerrector, Dr. Fernando Luján Acosta, fue tajante al señalar que Hadad no solo acompañó la evolución de los medios, sino que “hizo antes” lo que otros apenas empezaban a imaginar.
El elogio a la visión
Durante la ceremonia, hicieron uso de la palabra Juan Antonio Giner y Pablo Boczkowski que trazaron un mapa de la trayectoria del homenajeado. En tanto, Giner recordó los años de formación cosmopolita de Hadad, sus visitas a las redacciones de la BBC y Le Monde, y cómo esa visión global lo impulsó a la innovación como estilo de vida.
Por su parte, el académico Pablo Boczkowski puso en palabras lo que las métricas ya confirman, es Hadad quién logró posicionar a un medio nativo digital como el más importante de habla hispana, rompiendo la hegemonía de los diarios tradicionales y combatiendo, a través de la información, la fragmentación de un mundo cada vez más polarizado.
Primera generación
El empresario de medios, acostumbrado a las grandes ligas de la comunicación global, eligió hablar desde la cercanía cuando hizo uso de la palabra. Confesó que lo que más lo conmovió para aceptar la distinción fue un dato estadístico de la UNLaM, casi el 90 por ciento de sus alumnos son los primeros en sus familias en obtener un título universitario.
“Guau, ese es mi caso”, dijo, conectando de inmediato con el auditorio colmado. Recordó su viaje iniciático con la FURP, donde descubrió su vocación en Estados Unidos, pero el momento de mayor silencio y emoción llegó con una anécdota familiar.
El legado del abuelo Antonio
“Yo no me olvido de dónde vengo”, sentenció Hadad antes de cerrar su discurso con un recuerdo de su infancia. Relató la historia de su abuelo Antonio, quien vivía en el límite entre el Bajo Flores y Pompeya. En una casa donde el agua caliente fue un lujo que tardó años en llegar. Cuando en la casa del abuelo Antonio ya tuvieron agua caliente, mantenía una costumbre extraña después de bañarse, que dejaba correr el agua fría durante dos minutos. Ante la curiosidad del pequeño Daniel, el abuelo le dio una lección de vida: “Dejo el agua fría para no olvidarme de dónde vengo”.
Entre aplausos, la anécdota funcionó como el cierre perfecto para una jornada que celebró la vanguardia tecnológica y el éxito empresarial, pero que, sobre todo, honró la perseverancia de quien, habiendo llegado a la cima del periodismo en Hispanoamérica, aún siente en las manos el frío de sus orígenes.

