Los incendios forestales que afectan a la Patagonia mantienen en vilo a la región andina de Chubut y concentran recursos de todo el país. En ese escenario crítico, el combate contra las llamas sumó un fuerte apoyo aéreo con presencia bonaerense y platense: helicópteros y pilotos de una empresa con base en La Plata trabajan desde hace semanas para contener el avance del fuego. Las tareas incluyen vuelos rasantes, descargas de agua y apoyo a brigadistas en tierra, como se observa en las imágenes del operativo aéreo.
Desde el aire, las aeronaves cumplen un rol decisivo para enfriar frentes activos, proteger viviendas y facilitar el trabajo de los brigadistas que combaten el incendio en tierra. La intervención aérea se volvió clave en zonas de difícil acceso, donde el fuego avanza entre bosques, cerros y áreas cercanas a poblaciones.

Helicópteros de La Plata en zonas críticas de Chubut
Entre las aeronaves desplegadas en la Comarca Andina se destaca la participación de JasFly, una empresa con más de 30 años de experiencia y base operativa en La Plata. Sus helicópteros de última generación fueron convocados para operar en puntos sensibles como Lago Puelo, Epuyén y áreas cercanas a El Bolsón, donde el fuego amenazó zonas habitadas y turísticas.
El despliegue aéreo va mucho más allá del lanzamiento de agua. Incluye vuelos constantes de reconocimiento, apoyo a brigadas terrestres y maniobras de alta precisión en condiciones extremas, con humo denso, visibilidad reducida y cambios bruscos de viento.
Las operaciones están a cargo de pilotos platenses con amplia trayectoria en incendios forestales, entre ellos Gustavo Etcheverri, Ignacio Mandive y Mariano Pérez, bajo la coordinación de Gabriel Ciezcar, jefe de operaciones de la firma, junto a un equipo técnico especializado.

Cómo es el trabajo aéreo en plena cordillera
En diálogo con Radio 3 de Chubut, los pilotos Fredy Gutiérrez y Rodrigo Santillán explicaron cómo es el operativo aéreo que llevan adelante en la región. Según detallaron, la empresa JasFly opera desde mediados de noviembre con helicópteros especializados, entre ellos un Bell 407 GX equipado con sistema Bambi Bucket de mil litros.
“Recolectamos el agua directamente del lago y la arrojamos sobre puntos calientes que reaparecen cuando suben las temperaturas”, explicaron los pilotos, al describir la dinámica de vuelos constantes sobre zonas de difícil acceso.
Advirtieron además que, aunque algunos focos están controlados, las altas temperaturas generan reactivaciones subterráneas difíciles de detectar. “El fuego corre por debajo, entre la vegetación, y muchas veces el humo aparece lejos del foco real, lo que complica la localización”, señalaron.
Coordinación con brigadistas y riesgo extremo
Los pilotos remarcaron la complejidad del terreno y el trabajo conjunto con las brigadas en tierra. “Ellos suben cerros quemados, con vegetación inestable, y son asistidos por helicópteros y aviones. Es un trabajo muy exigente y arriesgado”, indicaron en la entrevista radial.
El operativo incluye una logística intensa, con recargas de combustible en caliente y vuelos de hasta cuatro horas continuas. “Esto no es un trabajo de oficina. Requiere entrenamiento, compromiso y mucha vocación”, afirmaron, destacando el profesionalismo de los brigadistas que trabajan en tierra.

Un escenario crítico que sigue activo
En Chubut, el fuego ya consumió miles de hectáreas de bosque nativo, obligó a evacuar a miles de personas y provocó viviendas destruidas, escuelas afectadas y pueblos cubiertos por el humo. Incluso se registraron cortes totales en rutas estratégicas, como la Ruta 40 entre Epuyén y El Hoyo.
Las enormes columnas de humo visibles a kilómetros de distancia reflejan la magnitud de una de las emergencias ambientales más graves del verano. En paralelo, investigaciones judiciales analizan si algunos focos pudieron haber sido intencionales.
Mientras el fuego sigue activo en la cordillera, en el cielo de Chubut vuelan helicópteros y pilotos con base en La Plata, protagonistas silenciosos de una batalla aérea clave para proteger pueblos, bosques y vidas en una de las emergencias ambientales más graves del verano.

