La falta de GNC en distintas estaciones de servicio de La Plata comenzó a generar un efecto secundario que preocupa tanto a conductores como a vecinos: largas filas, desorden en el tránsito y un incremento de situaciones de inseguridad en los alrededores de las bocas de expendio.
En las últimas jornadas, varias estaciones de la región redujeron o interrumpieron la venta de gas natural comprimido, lo que obligó a los automovilistas —en especial taxistas y conductores de aplicaciones— a esperar durante horas para poder cargar combustible.
Las demoras provocaron la formación de colas extensas que, en muchos casos, ocupan carriles completos de zonas de alto tránsito como la en los alrededores de 137 y 38 donde está la YPF que vende gas y también el cruce de 44 y 143 donde se encuentra la shell que no interrumpe del todo su venta, y allí la circulación se vuelve lenta y caótica en distintos momentos del día.

El problema no se limita a la espera. En algunos puntos, los conductores denuncian que las largas permanencias en la vía pública y la baja iluminación durante la noche generan un contexto propicio para robos y arrebatos, especialmente sobre quienes permanecen dentro o cerca de los vehículos durante la espera.
Camuzzi volvió a restringir el acceso al gas en estaciones de GNC y hay demoras
Vecinos y comerciantes de las zonas afectadas advierten que la situación se repite de manera diaria y que las filas avanzan incluso sobre paradas de colectivos y accesos a barrios y negocios, lo que complica aún más la movilidad urbana.
A esto se suma la tensión entre automovilistas que intentan acceder a las estaciones y aquellos que buscan circular por avenidas ya saturadas, lo que deriva en discusiones y maniobras riesgosas en esquinas de alta concentración de tránsito.
En paralelo, trabajadores del volante señalan que la escasez de GNC impacta directamente en su actividad diaria, ya que deben recorrer varios puntos de la ciudad para encontrar estaciones operativas, perdiendo horas de trabajo.
La combinación de abastecimiento irregular, colas prolongadas y calles congestionadas terminó generando un escenario complejo que se extiende en distintos barrios de la ciudad de La Plata.
Mientras no se normalice el suministro, la preocupación crece entre usuarios y residentes, que advierten que la situación ya no solo es económica o logística, sino también un problema de seguridad y orden urbano.

