En los estudios de Infocielo Play, durante una emisión del programa “Parecemos Buenos Amigos“, se puso sobre la mesa uno de los debates más tensos y actuales de la agenda educativa argentina, la sostenibilidad del ingreso irrestricto frente a la asfixia financiera que atraviesan las casas de altos estudios. El ingeniero Marcos Actis, decano de la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en una entrevista anterior sembró la duda sobre la gratuidad de la universidad y su sostenibilidad, afirmando que, “lo que viene de arriba no se aprovecha, hay que ponerle esfuerzo”.
En esta oportunidad quién se sumó a estos “debates incómodos” que plantea Actis, Maria Cristina Piro, decana de la facultad de psicología de la UNLP. La discusión no solo giró en torno a los números, sino a la identidad misma de la educación superior en un contexto de crisis, dejando en claro la distancia con el decano de ingeniería.
El derecho frente a los cupos
Ante la consulta sobre si las facultades deberían “dosificar” el nivel de ingresantes debido a la poca solidez financiera actual, la respuesta de Piro fue tajante, “nosotros aceptamos la masividad y la aceptamos porque creemos que además podemos hacerlo con estrategias de calidad que tenemos”, se aseguró en la entrevista, reforzando la idea de que “la universidad es pública, es irrestricta, es un derecho en la educación”.
A pesar de reconocer un “desfasaje” entre la escuela secundaria y el nivel universitario, la postura oficial rechaza que un examen de preadmisión mejore la situación. En su lugar, se apuesta a los cursos nivelatorios y trayectos introductorios. “No es una creencia, estoy absolutamente segura porque lo hemos visto”, afirmó la decana al defender estos mecanismos de nivelación frente al modelo de exámenes eliminatorios.
La brecha del egreso: El flanco débil
Uno de los puntos más críticos de la charla en Parecemos Buenos Amigos fue la disparidad entre quienes entran y quienes logran recibirse. El conductor señaló que este desfasaje suele ser el principal argumento para quienes piden rediscutir el sistema. “Tengo una brecha grande, hay que trabajar en la permanencia y en el egreso”, admitió la decana.
Para revertir este “promedio largo y extenso de permanencia”, la Universidad —específicamente la Facultad de Psicología— se encuentra en un proceso de autocrítica y reforma. “Estamos tratando de revertir [esto] en la elaboración de nuevos planes de estudio que se adecuen mucho más a la realidad, se acorten más, tengan una inclinación más hacia la práctica”. El objetivo es mejorar las trayectorias para que el título no sea un horizonte inalcanzable.
El peligro de no reformar
El debate también tuvo un fuerte componente político. Se planteó que, si las universidades no avanzan en correcciones internas, alimentan el discurso de sectores que cuestionan la utilidad de la institución pública. El diagnóstico fue claro, “es preferible que lo que haya que hacer lo haga gente con el perfil de los que quiere una universidad abierta a que venga un modelo que se la lleve puesta”.
Desde la Facultad de Psicología, se destacó la necesidad de dar respuestas a las exigencias del siglo XXI, mencionando campos como las tecnologías, lo laboral y el deporte. Como respuesta institucional concreta a esta necesidad de vinculación con la práctica, se mencionó la creación de un Hospital Escuela. “Tuvimos una modificación del plan de estudios donde se incluyeron las prácticas preprofesionales supervisadas, entendemos que hay que hacerlo por fuera [de las materias]”, explicó la Piro, subrayando que la universidad debe “aggiornarse” para seguir siendo legítima y funcional a la sociedad

