Y aunque Messi parezca ser sobrehumano y capaz de todo, hoy comenzó fallando y desentendido con la pelota. Penal errado e imprecisión impropia de él. Ahí es cuando aparece el fútbol como equipo, que nunca deja de serlo, pero que, por momentos, con una figura sobresaliente como el #10 argentino, queda desdibujado.
Porque lo ganó el capitán, sí, pero también lo ganó el equipo cuando él se vino abajo, cuando no daba pie con bola. Enzo y Alexis comenzaron a tomar el mediocampo con mayor presencia y actitud, casi como sabiendo que debían dar la cara por Lionel. Los del fondo pelearon cada pelota como la última y todo el equipo acompañó.
Almada se mostró más que nunca, buscando ser el hombre que rompa líneas y genere el desequilibrio, entendiendo que sin el máximo referente del equipo él podía ser la manija. Todo ello colaboró para que Messi vuelva a ser y se saque el mal trago del penal errado. Primero con un golazo típico de él entrando al área en carrera, luego arremetiendo una y otra vez para terminar sellando el triunfo y la clasificación.
El equipo depende de Messi, pero Messi también depende del equipo. Y en ese juego de palabras la Scaloneta continúa a paso firme en el Mundial. Diez futbolistas dispuestos a todo, llenos de entrega y sacrificio, y uno sobresaliente y fenomenal, más goleador que nunca y rompiendo récords impensados.
Seis de seis. Clasificación asegurada y con muchas chances de serlo como líder del Grupo. Argentina llegará a la última fecha con la opción de rotar algunos futbolistas, darle descanso a algunos titulares y preparar los 16avos de final de la Copa del Mundo, que saldrá del segundo puesto del Grupo de España y Uruguay. Mientras tanto, la Scaloneta va y se ilusiona…

