Una conocida fábrica de cerámicos de Pilar despidió a más de 300 empleados y cerró sus puertas con candado. Los trabajadores, que aún no cobraron, cortan la calle y reclaman: “33 años de servicio, ¿qué les digo yo a mis hijos?”, lamentó un trabajador frente a las cámaras de C5N.
El lunes pasado la empresa Ilva de Pilar cerró las puertas con candado y el viernes envió más de 300 telegramas de despido: “Francisco Zanón, dejaste 300 familias, firmaste 300 telegramas, ¿cómo podés dormir a la noche?”, exclamó entre lágrimas Marcelo Barrionuevo, que trabajaba en la fábrica hace más de 30 años.
“Estas no son lágrimas de actor, son lágrimas de angustia. Hace cinco días con todos mis compañeros estamos acá, ¿así nos pagan?”, se quebró el hombre.

La única respuesta de la empresa ante las audiencias fue, según detalló Barrionuevo, que “no hay plata”. De acuerdo a la empresa, las ventas cayeron por las importaciones y hay falta de materia prima. Hasta el momento, hay trabajadores que no recibieron sus sueldos.
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Afuera de la fábrica que se mantiene cerrada con candado, hay carpas, fuego e incertidumbre: “Somos trabajadores, no somos barrabravas, lo único que queremos es una respuesta”, sostuvo Barrionuevo que agrega que no cobraron ni la quincena.
Además Barrionuevo expresó: “Igualmente, no nos cortaron ni los brazos ni las piernas, nosotros vamos a salir, pero primero queremos que la empresa dé la cara y nos siga qué va a hacer con nosotros. Ahora no sabemos, estamos con la angustia en la calle, hace cinco días acampando”.
Según Página/12, Ilva llegó a producir, con sus cuatro hornos en funcionamiento, alrededor de 300 mil metros de cerámicos por mes. Pero en los últimos meses la actividad se redujo a dos hornos, que se estima produce 100 mil litros.

