En medio de una escalada de violencia que sacude a diversos puntos del Conurbano, el Gobierno de Axel Kicillof, a través del Ministerio de Seguridad, dispuso un recambio clave en la conducción policial de José C. Paz. Tras el conmocionante asesinato de David Elías Ojeda Vázquez —el joven de 22 años baleado por la espalda por dos motochorros para robarle la moto, hecho que desató marchas de protesta hacia el palacio municipal—, el Ministerio de Seguridad conducido por Javier Alonso oficializó la salida del comisario mayor Mario Eleuterio Villares y designó en su lugar al comisario inspector Sergio Gustavo Torres.
Torres cuenta con 27 años de trayectoria dentro de la fuerza bonaerense, es Licenciado en Tecnología Aplicada a la Seguridad y posee un posgrado en Seguridad e Higiene en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Tras liderar la Sub DDI Pilar desde enero de 2024 y consolidar un perfil técnico con buena sintonía con el ámbito judicial, asumió el mando unificado de la Estación de Policía local. Bajo su órbita quedaron las comisarías del distrito, el Comando de Patrullas, la Policía Local y la Comisaría de la Mujer.
Sin embargo, detrás del movimiento de fichas técnico y operativo se esconde una espesa trama de tensión política que dista de estar resuelta. La decisión oficial no hizo más que reavivar un diálogo de sordos entre La Plata y el municipio que conduce Mario Ishii.
CAMBIOS DEMORADOS Y MALESTAR EN EL ENTORNO PACEÑO
El relevo en la jefatura policial se produce luego de semanas de fuertes reclamos públicos lanzados por la gestión municipal. Las declaraciones desde la intendencia y de la Secretaría de Gobierno venían exigiendo modificaciones urgentes ante el deterioro de la seguridad en el distrito.
Pese a las presiones, la cartera de Seguridad dilató los cambios hasta que la conmoción comunitaria por el homicidio de Ojeda Vázquez y las protestas vecinales terminaron por acelerar las firmas en el Ministerio.
En el entorno de Mario Ishii y la dirigencia de José C. Paz, la noticia del relevo no cayó nada bien. Si bien el municipio exigía respuestas, la oportunidad elegida por La Plata dejó un sabor amargo: leen la decisión inmediatamente posterior a los cuestionamientos comunales como una maniobra política que busca disciplinar o exponer la gestión local, excediendo el estricto marco de la seguridad ciudadana.
Desde voces cercanas a Ishii señalan la paradoja de una relación empantanada: el municipio pide cambios en la conducción, la Provincia finalmente los otorga, pero las formas y los tiempos terminan alimentando la desconfianza mutua.
CRUCES POR LOS PATRULLEROS Y EL ANTECEDENTE DE LA EMERGENCIA EN EL SENADO
La tirantez entre Ishii y la administración bonaerense no es nueva y suma varios capítulos en el dossier legislativo. Días atrás volvió a ganar centralidad el debate en torno al financiamiento y mantenimiento de la flota operativa: la reaparición del proyecto del senador paceño para que la Provincia de Buenos Aires asuma íntegramente el costo y mantenimiento de los patrulleros que utilizan los municipios profundizó las fricciones.

A ese reclamo se suma el antecedente del pedido formal impulsado tiempo atrás por el propio Ishii en el Senado para declarar la Emergencia en Seguridad en la Provincia, una iniciativa que en su momento expuso las grietas internas y puso en la mira la gestión de los recursos frente al avance del delito en el Conurbano.
UN CONURBANO BAJO FUEGO
La crisis en José C. Paz se enmarca en un mes de septiembre atravesado por episodios de extrema gravedad a lo largo y ancho del Gran Buenos Aires:
- Morón: Un violento tiroteo frente a una escuela en El Palomar sembró el pánico entre docentes y alumnos.
- San Martín: Ola de entraderas y robos violentos en la localidad de Villa Ballester.
- Pilar y Zelaya: Un homicidio en Zelaya y un millonario asalto de $26 millones registrado en Pilar.
- La Matanza, Merlo y Tres de Febrero: Enfrentamientos armados, violentos intentos de robo y el ataque a un estudiante a la salida de un colegio secundario.
En este escenario de alta volatilidad social y política, la llegada del comisario inspector Torres a José C. Paz intenta llevar oxígeno a una conducción desgastada. Queda por ver si el recambio logrará encauzar la prevención en las calles o si la “pelea de sordos” entre el sillón municipal y la Gobernación seguirá marcando el ritmo de la gestión.


