Las críticas de La Cámpora contra Axel Kicillof volvieron a subir de tono, pero el gobernador bonaerense conserva una estrategia que, por ahora, lo mantiene al margen de la pelea pública. Cerca del mandatario sostienen que la decisión de no responder cada cuestionamiento tiene una explicación política: entienden que entrar de lleno en la interna puede terminar jugando en contra.
La definición cobra relevancia en un escenario en el que las diferencias dentro del peronismo bonaerense son cada vez más visibles. En las últimas horas, Mayra Mendoza volvió a cuestionar públicamente al gobernador y apuntó contra su decisión de construir un espacio político propio. Pero en el entorno de Kicillof aseguran que no habrá una escalada de cruces como respuesta.
La lectura que transmiten es que el gobernador tiene poco para ganar si queda atrapado en el “submundo” de la interna peronista. Su apuesta, en cambio, pasa por construir hacia afuera: ampliar la convocatoria, sumar sectores y trabajar con la mayor cantidad posible de dirigentes.
La estrategia de Kicillof: construir por afuera
Según confiaron a INFOCIELO fuentes cercanas al gobernador, el mensaje puertas adentro sigue siendo mantener la calma y evitar que la disputa interna se transforme en el principal escenario de la construcción política de Kicillof. La lógica es que una confrontación directa con La Cámpora obligaría al gobernador a jugar en un terreno donde la discusión queda reducida a la disputa entre sectores, nombres y posiciones dentro del peronismo. Allí, entienden, tiene más para perder que para ganar.
La estrategia busca algo diferente: que Kicillof pueda consolidar respaldo entre dirigentes y sectores que excedan a su propio armado. La construcción del Movimiento Derecho al Futuro forma parte de ese proceso, pero el objetivo político es que el gobernador no quede encerrado exclusivamente en esa estructura.
Por eso, la apuesta pasa por ampliar. Intendentes, dirigentes territoriales y distintos sectores del peronismo forman parte de una conversación que, según plantean cerca del mandatario, todavía está en una etapa de construcción y no de definición.
Primero confianza, después los números
En el entorno de Kicillof entienden que la discusión por el liderazgo y las candidaturas del peronismo todavía no está madura. Antes de dar esa pelea, el gobernador necesita consolidar una base política más amplia. La premisa es que si consigue generar confianza por fuera de la interna y ese respaldo posteriormente aparece reflejado en números, tendrá una posición mucho más sólida para discutir hacia adentro.
En otras palabras, la estrategia no consiste en ignorar la interna, sino en llegar a ella desde otro lugar. En lugar de contestar cada crítica con una nueva crítica, el gobernador busca que su construcción política avance mientras la discusión entre los distintos sectores del peronismo continúa.
Esa lógica explica también por qué Kicillof evita responder en los mismos términos a quienes lo cuestionan. La apuesta es que el tiempo y la acumulación política jueguen a su favor.
Una interna con más actores
La disputa, además, ya no se limita a Kicillof y La Cámpora. La aparición de la Liga de Intendentes Peronistas sumó a los jefes comunales a una conversación en la que buscan tener mayor protagonismo y discutir el futuro del peronismo bonaerense desde el territorio.
Cerca del gobernador entienden ese planteo como parte de una transformación natural de la política provincial. Después de varios años de gestiones encabezadas por dirigentes provenientes de la Ciudad de Buenos Aires, una nueva camada de intendentes pretende ocupar un lugar más importante en la discusión.
La construcción de esos sectores no es necesariamente leída como una amenaza. Por el contrario, la apuesta de Kicillof es mantener abiertos los canales de diálogo y evitar que la interna obligue demasiado temprano a ordenar a todo el peronismo detrás de una única lógica.
Kicillof elige otro terreno
Mientras La Cámpora profundiza sus cuestionamientos y busca mantener a Cristina Kirchner como referencia central de la discusión política, Kicillof intenta correr el eje hacia una construcción más amplia.
El gobernador no desconoce la interna, pero evita convertirla en el centro de su estrategia. Su apuesta pasa por ganar volumen afuera para llegar con mayor fortaleza cuando llegue el momento de discutir adentro.
En ese escenario, el silencio frente a las críticas no necesariamente implica falta de respuesta. Es, según explican cerca del gobernador, parte de una estrategia: no entrar ahora en una pelea en la que puede perder, construir confianza en otros sectores y esperar que esa acumulación política se traduzca, llegado el momento, en números capaces de respaldar su posición dentro del peronismo bonaerense.


