Tras meses sin casos, reapareció la gripe aviar en Argentina y la industria avícola vuelve a encender las alarmas. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirmó la presencia de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza. Activaron el protocolo sanitario.
Según se informó oficialmente, el caso se detectó luego de recibir la notificación de mortandad en un predio de aves de traspatio. El examen de laboratorio permitió confirmar que se debió a propagación del virus. Para evitar que se expanda, las autoridades delimitaron un área de prevención de 3 kilómetros a la redonda donde se llevarán las medidas de biocontención y el rastrillaje epidemiológico.
Por ahora, la reaparición de la gripe aviar “no afecta el estatus sanitario que sostiene la Argentina como país libre de IAAP”, aclararon desde el SENASA. Las autoridades sanitarias también recordaron que “la enfermedad no se transmite por el consumo de productos aviares, como carne y huevos”.

¿Qué es la gripe aviar?
Según las autoridades sanitarias, la influenza aviar (IA) tipo A es una enfermedad altamente infecciosa, producida por un virus de la familia Orthomyxoviridae que afecta principalmente a las aves domésticas y silvestres. En ocasiones también pueden contraerlo las personas y otras especies animales, como equinos, porcinos y caninos.
De la gran cantidad de familias de aves, son especialmente susceptibles a la IA las gallinas, pavos, codornices, faisanes, así como también especies acuáticas, como patos, gansos, flamencos y cisnes. La influenza aviar puede clasificarse en dos categorías, según la gravedad de la enfermedad:
- Influenza aviar de baja patogenicidad (IABP), que – típicamente – causa leves o ningún signo clínico;
- Influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), que puede causar signos clínicos graves y, potencialmente, altos índices de mortalidad (hasta un 90 o 100% de las aves de un lote).
Cómo prevenir la enfermedad
- Mantener a las aves en un lugar protegido, aislado de otros animales y de las personas.
- Evitar el contacto de las aves domésticas con aves silvestres.
- Proteger el agua y alimentos, estos atraen a las aves silvestres.
- Limpiar y desinfectar las instalaciones de las aves en forma periódica.
- Controlar el ingreso de personas, utensilios, animales y vehículos a su gallinero.
- Lavarse las manos con agua y jabón desinfectante luego de manipular a sus aves.
- Mantener y fortalecer las medidas de manejo, higiene y bioseguridad en los establecimientos avícolas.
La notificación temprana y la atención inmediata, así como las medidas de bioseguridad, son pilares fundamentales de la estrategia de prevención y contención que lleva adelante el Senasa, con la colaboración permanente del sector productivo y toda la comunidad.


