Hay apellidos que quedan ligados para siempre a una historia policial. En Mar del Plata, uno de ellos es el de Rafael Báez, conocido como “El Cartonero”, quien a fines de los años 80 adquirió notoriedad por su participación como testigo en el caso que investigó la muerte de Alicia Muñiz y que terminó con la condena de Carlos Monzón.
Aquel episodio quedó instalado en la historia policial argentina. Casi cuatro décadas después, el apellido Báez volvió a aparecer en un expediente, aunque esta vez por una investigación que tiene como protagonista a Carla Ayelén Báez, hija de Rafael.
La mujer se encuentra entre las cuatro personas que serán llevadas a juicio por una causa que investiga una serie de operaciones realizadas con tarjetas de crédito cuyos titulares no habrían autorizado las compras.
Pero la historia judicial de Carla no comenzó con este expediente.
Una familia conocida por la crónica policial
Rafael “El Cartonero” Báez fue uno de los testigos vinculados al caso por el asesinato de Alicia Muñiz, ocurrido el 14 de febrero de 1988 en Mar del Plata.
Su declaración lo convirtió en una figura reconocida dentro de la investigación que tuvo como principal acusado a Carlos Monzón, quien finalmente fue condenado por el crimen.
Se cumplen 35 años del femicidio que cometió Carlos Monzón
Ese antecedente convirtió al apellido Báez en uno de los nombres que quedaron asociados a aquella causa que durante años ocupó las primeras páginas de los diarios.
Ahora, el apellido reaparece, pero por la situación judicial de su hija.

Carla Báez ya había sido condenada
Antes de la investigación por las tarjetas, Carla Báez había tenido otra causa penal.
En marzo de 2023 fue condenada por comercialización de cocaína en el barrio Aeroparque. La sentencia fue dictada mediante un juicio abreviado y estableció una pena de cinco años de prisión.
Su pareja, Ignacio Gabriel Catán, también fue condenado en ese proceso. En su caso recibió una pena de 16 años y seis meses, que contempló además una condena anterior.
Ambos volvieron a quedar vinculados judicialmente en la nueva investigación.
El expediente que ahora llegará a juicio reconstruye una presunta maniobra que habría comenzado en agosto de 2022.
Según la acusación del fiscal Javier Pizzo, Báez y Catán realizaban llamadas a los servicios de atención al cliente de Visa para obtener información sobre tarjetas de terceros, principalmente sus saldos y límites disponibles.
Con esos datos, siempre de acuerdo con la investigación, posteriormente se realizaban compras en distintos comercios de Mar del Plata.
La particularidad del caso está en el lugar desde donde los investigadores sostienen que se originaban parte de esas comunicaciones: el Complejo Penitenciario de Batán.
El análisis de las antenas de telefonía celular permitió ubicar comunicaciones investigadas dentro del penal y también en un sector de la Ruta Provincial 88.

Muebles, colchones y otros productos
Entre los comercios que aparecen mencionados en el expediente figuran La Esquina del Cerámico, Xiglo y Almacén de Colchones.
Las compras investigadas incluyeron sanitarios, muebles, colchones, somieres y autos infantiles a batería, entre otros productos.
La acusación sostiene que la mercadería posteriormente quedaba en manos de Juliana Ríos y Nicolás Ezequiel Chiachiarella, quienes se habrían encargado de venderla mediante Facebook Marketplace y recibirían una comisión por las operaciones.
Los cuatro imputados deberán responder por estas acusaciones durante el juicio oral previsto para fin de año ante el Juzgado Correccional Nº 5.
Así, el apellido Báez vuelve a quedar asociado a una investigación policial en Mar del Plata. Esta vez, la protagonista es Carla, hija de aquel hombre que décadas atrás había alcanzado notoriedad por su papel como testigo en uno de los casos criminales más recordados del país.


