El peronismo santafesino volvió a reunirse alrededor de una mesa. Esta vez no fue para discutir una propuesta de gobierno, revisar la dura derrota de 2023 ni resolver sus interminables internas. El motivo fue conocer a Federico Pucciariello, empresario ligado a las energías renovables y exrugbier internacional, a quien un sector del PJ imagina como candidato a gobernador en 2027.

La cena se realizó el lunes en la casa de la exvicegobernadora Alejandra Rodenas, en Rosario. Rodenas y el senador Armando Traferri aparecen como los principales impulsores de una candidatura que pretende venderse como novedosa, amplia y alejada de las estructuras tradicionales. Una paradoja bastante peronista: la renovación quedó en manos de varios dirigentes que llevan décadas administrando el partido.
Participaron Diego Giuliano, Agustín Rossi, Germán Martínez, Caren Tepp, Rubén Pirola, Florencia Carignano, Eduardo Toniolli y Pablo Corsalini. También estuvieron Gerardo Rico y Miguel Rabbia. Fue una fotografía amplia, aunque incompleta: no asistió Omar Perotti ni hubo representantes de RAIS, el espacio de intendentes encabezado por Roly Santacroce. Letra P confirmó la reunión, sus participantes y las ausencias.

Un candidato sin plataforma
Pucciariello llegó con una condición: solo estaría dispuesto a competir si consigue convertirse en candidato de unidad. Es decir, aceptaría entrar a la cancha siempre que no tenga que disputar el puesto. Una exigencia ambiciosa para alguien que todavía necesita presentarse ante buena parte del vestuario.
La primera prueba tampoco dejó una plataforma bajo el brazo. El empresario habló sobre cuestiones de actualidad, respondió preguntas y escuchó algunas objeciones, pero no expuso un programa de gobierno. Según la reconstrucción publicada sobre el encuentro, hubo contrapuntos y ciertos momentos de incomodidad.
Ahí aparece el primer problema. Santa Fe no necesita solamente una cara nueva. Necesita saber qué piensa esa persona sobre seguridad, producción, educación, salud, obra pública, empleo y equilibrio fiscal. Para administrar una provincia no alcanza con exhibir una carrera exitosa en el sector privado ni con posar como el hombre que viene de afuera a ordenar lo que la política desordenó.
La historia argentina tiene demasiados ejemplos de empresarios presentados como gerentes eficientes de la cosa pública. El currículum puede abrir una puerta; gobernar exige mucho más.
Quién es Federico Pucciariello
Pucciariello nació en Rosario en 1975 y desarrolló una extensa carrera en el rugby profesional. Jugó en Europa, integró el seleccionado italiano y participó del Mundial de 1999. Pasó por clubes como Gloucester, Bourgoin y Munster. En 2019 fue reconocido como Deportista Distinguido por el Concejo Municipal de Rosario. El Concejo repasó oficialmente su trayectoria deportiva.

Tras retirarse, se volcó a la actividad empresarial. Fundó Rosario Bioenergy y luego encabezó Essential Energy Holding, firmas relacionadas con los biocombustibles y las energías limpias. No se trata, por lo tanto, de un improvisado en su campo. El interrogante es otro: qué experiencia, equipo y proyecto puede trasladar desde ese mundo hasta la conducción de una provincia compleja.
No es una pregunta menor. Pucciariello pretende ser la síntesis de un PJ que todavía no logró sintetizarse ni a sí mismo.
Muchos comensales, demasiados candidatos
Alrededor de la mesa también había dirigentes con aspiraciones propias. Giuliano viene construyendo su perfil provincial y ya mostró parte de sus intenciones con la presentación de su libro La Santa Fe que viene. Germán Martínez recorre el territorio y reconoció públicamente que le gustaría gobernar la provincia. Marcelo Lewandowski, ausente pero representado por Rabbia, tampoco cerró la puerta a intentarlo otra vez. Corsalini también aparece entre los nombres que miran hacia la Casa Gris.
La unidad, entonces, suena muy bien como consigna, pero bastante menos sencilla cuando llega el momento de repartir las candidaturas.
El PJ busca un postulante capaz de evitar una interna desgastante. Pucciariello ofrece la ventaja de no pertenecer abiertamente a ninguna de las tribus, aunque esa aparente independencia empieza a perder brillo cuando sus patrocinadores tienen nombre, apellido y largos recorridos dentro del poder.

No hay candidatos sin padrinos cuando la presentación se organiza en una casa política y la lista de invitados parece el organigrama completo del peronismo provincial.
Una derrota que el PJ todavía no terminó de explicar
La urgencia tiene antecedentes. En las elecciones provinciales de 2023, Maximiliano Pullaro consiguió 1.031.964 votos frente a los 544.468 obtenidos por Marcelo Lewandowski. La distancia fue de casi medio millón de sufragios, según el escrutinio definitivo del Tribunal Electoral de Santa Fe.
Aquel resultado no fue un tropiezo: fue una paliza electoral. Sin embargo, el peronismo dedicó más tiempo a reorganizar sus sectores internos que a ofrecer una explicación convincente sobre por qué perdió el vínculo con una parte importante de los santafesinos.
El desafío de 2027 será todavía mayor. La reforma constitucional habilitó a Pullaro a buscar un segundo mandato consecutivo. La cláusula fue aprobada con votos del oficialismo y también de sectores del panperonismo, entre ellos dirigentes que ahora participan de estas conversaciones opositoras. La habilitación obtuvo 45 votos contra 22.
Una curiosidad difícil de disimular: algunos de quienes ahora buscan al candidato capaz de enfrentar a Pullaro colaboraron para que Pullaro pudiera presentarse nuevamente.

La renovación no se sirve en una cena
Pucciariello puede resultar una figura atractiva: tiene trayectoria deportiva, experiencia empresarial y no carga con el desgaste directo de la gestión pública. Sería injusto descartarlo solo por venir desde afuera de la política.
Pero también sería irresponsable presentarlo como solución antes de conocer sus ideas. La política no debería funcionar como un casting en el que primero se elige al protagonista y después se escribe el argumento.
La cena del lunes sirvió para abrir una puerta, medir reacciones y sacar una fotografía. Nada más. El PJ todavía debe explicar qué provincia propone, qué errores reconoce y por qué los santafesinos deberían volver a confiar en sus dirigentes.
Si la única respuesta es encontrar un empresario exitoso, rodearlo de los mismos nombres y llamarlo renovación, el menú podrá ser novedoso. La cocina seguirá siendo la de siempre.


