La convocatoria tuvo un condimento especial: se cumplieron 30 años del nacimiento de este ritual rojinegro, que volvió a reunir a jugadores e hinchas en el Parque Independencia a pocos días de uno de los partidos más esperados del fútbol argentino.
Banderas, bombos, cánticos y fuegos artificiales acompañaron la llegada del plantel al campo de juego. Los futbolistas recibieron el aliento de una multitud que dejó un mensaje claro de cara al duelo del domingo en el Gigante de Arroyito: el clásico se juega con una ciudad pendiente y la obligación de ganar.

En esta oportunidad estuvieron habilitadas la popular Lionel Messi y la platea Este, mientras que la tribuna Diego Armando Maradona permaneció cerrada debido a la utilización de las instalaciones del club para los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
El banderazo volvió a confirmar la vigencia de una tradición que nació hace tres décadas y que, año tras año, funciona como una muestra de respaldo de los hinchas al equipo en la antesala del partido más importante para Newell’s y Rosario Central.

