El entramado de las pequeñas y medianas empresas en la Argentina enfrenta un escenario de asfixia económica sin precedentes cercanos. En diálogo con Albino Aguirre y Nuria González Rouco en el programa Palabras más, palabras menos por LA CIELO 103.5, el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, expuso con números dramáticos la profundidad de la recesión y apuntó contra el doble estándar de la administración de Javier Milei, que otorga prebendas de tres décadas a grandes inversiones extranjeras mientras niega un auxilio temporal al empleo nacional.
Para el dirigente fabril, la crisis actual ya no representa una oscilación habitual del mercado, sino un proceso de desmantelamiento activo del que no se vislumbra una salida en el corto plazo. “La situación es crítica. El problema es que no vemos un horizonte, no vemos a futuro que esto realmente mejore”, advirtió Rosato.
La gravedad del diagnóstico se respalda en las estadísticas de la SRT (Superintendencia de Riesgos del Trabajo) que miden el impacto acumulado desde el recambio de gestión nacional. “31.170 empresas cerraron según SRT de diciembre de 2023 a la fecha, 448.700 puestos de trabajos menos de diciembre 2023 a la fecha”, detalló el titular de IPA para dimensionar la magnitud de las pérdidas de persianas y de empleo registrado.
Beneficios a 30 años contra un año de supervivencia
La principal contradicción que denuncian los industriales pymes reside en el trato dispar de la política económica oficial. Mientras el Gobierno nacional reglamentó e impulsó con fuerza el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) para beneficiar a multinacionales extractivas, rechazó de plano los pedidos de auxilio de las pymes locales bajo el pretexto doctrinario de no intervenir en el sector privado.
En ese sentido planteó que “los RIGI, súper RIGI, que son medidas, subsidios en definitiva, beneficios a 30 años” y que el sector PYME está “pidiéndolo por un año”. “Esto es lo que no entendemos: por qué no se nos da esta posibilidad que se le da a otro”, cuestionó Rosato. Ante la falta de canales de diálogo con el Ministerio de Economía, las pymes trasladaron su reclamo directamente al Congreso de la Nación, donde impulsan un proyecto de emergencia para frenar la ola de quiebras masivas.
“Lo han tomado de la ley de emergencia económica, social y productiva. ¿Qué significa esta ley de emergencia económica? Significa frenar los embargos, los concursos preventivos, frenar los despidos, bajar las tasas de interés, bajar los costos energéticos, bajar la presión impositiva. Son las medidas a un año que estamos pidiendo”, detalló el dirigente.
El “desconocimiento total” de la realidad productiva
Rosato apuntó directamente contra la desconexión que muestran el Presidente y sus ministros respecto al funcionamiento cotidiano de una fábrica. En particular, criticó con dureza el recurrente consejo oficial que invita a los empresarios que quiebran a “reinventarse” en actividades completamente ajenas a su especialidad. Para el titular de IPA, esa postura refleja una alarmante falta de formación en economía real y de gestión industrial por parte de los funcionarios nacionales.
“Nosotros decimos que hay un desconocimiento total por parte del ministro de economía, del presidente. Más allá de que no se quiera ver la realidad o que la dejen pasar por alto, hay un desconocimiento. Cuando vos estás hablando de reconvertirte, ¿vos creés que una máquina que tiene 80 metros de largo que fabrica papel va a fabricar otra cosa? Una máquina que le da trabajo a esa máquina a más de 100 trabajadores… es inviable, es imposible eso”, graficó.
Tasas imposibles, tarifas de energía y dumping aduanero
El panorama se torna aún más complejo por la combinación de asfixia financiera interna y desregulación aduanera, lo que deja a la industria nacional a merced de una competencia desleal e impracticable frente a la producción de escala internacional, especialmente de China.
“En un momento donde la inflación aduce ser del 30% o 34%, nosotros estamos con una tasa de interés para las pymes, un giro en descubierto en un banco, del 50% y de ahí para arriba”, denunció Rosato, remarcando que estos niveles financieros vuelven inviable cualquier esquema de capital de trabajo. A esto se suma que la producción local debe absorber costes desproporcionados frente a la región: “la presión impositiva muy alta, el costo energético muy alto, el costo logístico muy alto… hablamos de costos que en otros países no existen”.
En el frente externo, el dirigente denunció la desprotección total de las fronteras ante maniobras de competencia desleal que destruyen el mercado interno. “Estamos compitiendo ya de entrada con precios que no son reales. Si nosotros permitimos lo que hoy estamos permitiendo, que entre un producto diez veces menos el valor real de lo que vale, no vamos a competir”, advirtió Rosato, exigiendo un control estricto de la aduana y del contrabando para evitar repetir la destrucción fabril ocurrida en la década de 1990.

