Es cierto que la agenda no da respiro, que hay que poner el foco enseguida en los cuartos de la Copa Libertadores, que Estudiantes se juega meterse en los cuatro mejores de América después de 17 años, pero también es verdad que el Cacique Medina, cada vez que se refiere al decepcionante andar de Estudiantes en el torneo, parece no asumir la responsabilidad que le toca. De nuevo, en la conferencia previa al partido con Corinthians, repitió la autocrítica de siempre. Esa que a esta altura, ya no alcanza.
Estudiantes hoy está afuera de los playoffs del torneo Clausura y, de haber estado en el podio de la anual, en zona de Libertadores 2027, hoy está cerca de quedarse sin nada. Incluso, sin Sudamericana. Al menos por la general claro está. Más allá de los frentes abiertos que podrían darle ese pasaje directo a una copa internacional (por caso, la Copa Argentina), su realidad en el torneo local es preocupante, porque ya dio una ventaja que le costará recuperar y que lo presionará en el final para obtener los puntos que ya dejó pasar. Y así, transformará cada partido que venga en más situaciones de todo o nada.


De hecho, el propio Cacique ya definió el partido del sábado contra Platense como “otra final”. Así, irá subiendo la tensión y todo por no haber dado la talla en varios partidos del torneo local a pesar de que la dirigencia hizo un gran esfuerzo por ampliar un plantel en el que el entrenador tiene para elegir dos jugadores por puesto o más. Pero que hasta ahora no supo gestionar.

La repetida autocrítica de Medina en el reparto de culpas: ¿y las propias?
“Cuando juega el equipo habitual, es diferente a cuando rotamos en forma masiva. El equipo lo sintió, es un debe que tenemos como grupo. Cada vez que tengamos que tirar del barco con algunos jugadores que no vienen siendo titulares, debemos esperar que lo hagan mejor. Pero con el equipo base, estuvimos conformes. Hicimos muchos goles, tuvimos funcionamiento, ganamos partidos importantes. Me tomo de eso. Pero hay que volver a hacer pie en el campeonato. Igualmente, quiero responder sobre lo que va a venir que es el partido de Copa, poner foco ahí”, dijo el DT, que otra vez habló de “deuda”, en este caso, grupal.
En definitiva, así es. Se trata de una deuda que involucra el flojo nivel de los jugadores que entran, pero que interpela, sobre todo, su rol de conductor integral. Evidentemente, no logra contagiar, motivar ni mentalizar a los jugadores suplentes de rendir al máximo para dar otra respuesta futbolistica en primer lugar y alimentar la competencia por un puesto, en segundo. Y entonces, los titulares son más titulares que nunca, y los que entran no aportan soluciones, se hunden todavía más y muestran actuaciones decepcionantes como la del otro día en Liniers. Así pelear en varios frentes es imposible.
Sus declaraciones, encima, son separatista. Porque cada vez marca con mayor diferencia el nivel de los titulares con el de los suplentes, un recurso que atenta contra el manual del buen entrenador de tenerlos a todos en el mismo escenario de competencia. Cuántas veces se escuchó a los técnicos decir que “acá, en este plantel, no hay titulares ni suplentes”. Pues bien, Medina profundiza ese quiebre peligrosamente.

El pecado del Cacique, hoy por hoy, es no haberle sacado provecho a uno de los tres mejores planteles de Estudiantes en los últimos 15 años. Y además, que la formación alternativa que piensa, que define, que elige, no esté trabajada, no tenga funcionamiento, no tenga identidad y, por momentos, salga a la cancha como si estuviera viviendo un fin de ciclo y no un proceso que está a punto de afrontar lo más importantes del año, un pasaje a semifinales de Libertadores, dos finales por dos estrellas y hasta un boleto para la semi de Copa Argentina.
No sólo fue el primer tiempo contra Vélez, como el DT quiso miniminzar una vez más. “Fueron los primeros 45 minutos en los que no estuvimos”, dijo primero. Y luego amplió: “No lo quiero poner en el análisis estos 45 minutos porque el equipo no es ese. Es otro”. Respuesta sencilla para una situación que requiere otra profundidad. Y otro nivel de respuesta. Porque ese partido en realidad fue una continuidad de los anteriores partidos de visitante por el torneo. Incluso, en una versión peor. Casi indigna para la estatura de equipo que adquirió Estudiantes.
Por eso, esos 45 minutos también habría que ponerlos en el análisis más que ninguno. Porque Estudiantes jugó así de mal con Riestra, con Sarmiento y con Boca. Incluso, dando una imagen muy decepcionante, muy debajo de lo que se puede permitir, por plantel y recursos. Por todo, si bien es cierto que el equipo titular dio la talla, el que no viene estando a la altura como conductor del todo es el propio Cacique, que en este semestre está en deuda tanto o más que el equipo… Aunque en su autocrítica no se sienta reflejado…

