El Complejo Nuclear Atucha, en la ciudad bonaerense de Lima, vive por estas horas un conflicto que se supera día a día. Todo comenzó como un reclamo por los salarios que no le ganan a la inflación, pero ahora escaló y se trata de una resistencia abierta contra lo que los gremios definen como un “plan de desguace“.
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y otras organizaciones del sector encabezan este martes una movilización masiva que pone bajo la lupa tanto la estabilidad laboral, como el rumbo energético del país.
La tensión explotó con el despido de Mariano Saleh, un delegado con 14 años de trayectoria. Para sus compañeros, fue una decisión que lleva detrás un mensaje político directo. Denuncian que dentro de la planta se respira un clima de vigilancia extrema, con un “cerrojo” que busca evitar que los trabajadores se organicen o que los medios locales, provinciales y nacionales se enteren de lo que realmente pasa en la operación diaria.
El freno al CAREM
Uno de los puntos que más golpea en la comunidad técnica es la parálisis del CAREM. Se trata de un reactor modular de diseño 100% argentino que ya tenía un 80% de avance.
Ver una obra de tal magnitud detenida, comentan, genera una frustración enorme, ya que representa años de soberanía tecnológica que ahora parecen estar en pausa. Mientras tanto, se abren procesos administrativos para que capitales extranjeros evalúen los activos de la empresa, lo que muchos ven como la antesala de una privatización inevitable.
Tensión y vigilancia
A este combo se suma un atraso salarial que los sindicatos definen como “asfixiante”. En un contexto donde el invierno ya empezó y el aporte de las centrales es vital para que no haya cortes de luz, los empleados sienten que se les exige máxima responsabilidad con salarios congelados.
En lugar de encontrar una mesa de diálogo, subrayan, “la respuesta oficial fue rodear los accesos con fuerzas de seguridad, militarizando una zona que solía ser de trabajo y desarrollo técnico”.
Mariano Saleh, delegado y técnico de laboratorio químico en la Central nuclear Atucha II, está recibiendo solidaridad de sus compañeros de trabajo, de las juntas internas de ATE tanto de Nucleoeléctrica como de Energía Atómica, también de la seccional Zárate del Sindicato Luz y Fuerza, de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y profesionales nucleares; y además recibió el apoyo de la junta interna del Hospital Garrahan y del SUTEBA Tigre, entre otros.

